Aterrizando en el presente

octubre 26, 2015

Título:  El alma se apaga.

Autor:  Lajos Zilahy.

Editorial: Círculo de lectores.

Este título perfectamente olvidable, busca su trama narrativa en el encuentro del presente con el pasado, y en aquello que el protagonista experimenta al recordar sus vivencias en un lugar de encuentro.  Aunque no recomendaría el libro a nadie, sirve hoy para recordar una efeméride que ha sido mundialmente celebrada este mes de Octubre:  el viaje del Delorean al 21 de Octubre del presente.

Han sido muchos los artículos comentando las similitudes y diferencias entre lo que los guionistas pronosticaron a finales de los ochenta y el mundo de hoy.  Pero hay que agradecer al director, Robert Zemeckis, oscarizado por Forrest Gump, su intento por describir del modo más científico posible, consultando a Carl Sagan incluso, lo que entonces y hoy sigue siendo sólo ficción:  el viaje en el tiempo.

Viajar al pasado tiene su intríngulis, y no son pocas las paradojas temporales que pueden surgir. Múltiples soluciones han sido propuestas para evitarlas, como la de universos paralelos que van surgiendo y ramificándose cada vez que se produce un viaje al pasado, impidiendo así imposibilidades manifiestas en la historia; también hay científicos como Hawkins que han planteado conjeturas que evitan estos problemas, y que plantean que el viaje al pasado tiene un límite:  nunca se podrá ir más atrás del momento en que se inventa la máquina, razón demás por la que no hemos recibido aún visitas del futuro.

Pero quizá, y tal como sucede en otras áreas de la ciencia, los viajes en el tiempo pudieran clasificarse:  1.- aquellos que habiéndose producido ya forman parte de la historia que conocemos, y que permitirá el viaje hacia atrás provocando la historia que ya conocemos…  En definitiva, un ciclo estable. 2.- aquellos viajes que al producirse provocan un cambio en el hilo único de la historia que haría que nuestra memoria recordara algo diferente a lo que se ha producido, y que haría que nuestro presente no es en el que vivimos, y que los cambios producto del viaje provoquen un futuro diferente con un viaje al pasado que vuelve a cambiarlo, ad infinitum:  una historia inestable e imposible.  3.- viajes que hacen que el hilo de la historia se ramifique creando presentes alternativos infinitos.  El principio de economía de Occam parece estar en contra de esta posibilidad.  4.- La imposibilidad física de los viajes hace que el única historia posible es la que vivimos.   ¿Habrá alguna relación entre estos 4 modelos y los ya descritos para clasificar la complejidad de otros fenómenos físicos, como los que surgen en los autómatas celulares?

Aunque bien mirado, tan increíble como el viaje en el tiempo es la física cuántica, con sus múltiples historias simultáneas, y su gato vivo y muerto a la vez, inexplicable pero aceptado como mal menor.

No obstante, quien realmente se ha llevado esta pasada semana el gato al agua ha sido el presentador Jimmy Kimmel, en cuyo programa y en directo aterrizó el Delorean proveniente del pasado y aterrizando en el presente.  Para todos los amantes de la saga aquí está el vídeo que lo demuestra.


La tecnología del futuro

septiembre 22, 2012

Título:  El Fin de la Eternidad.

Autor:  Isaac Asimov.

Editorial:  Ediciones Martínez Roca.

Nadie sabe a ciencia cierta que pinta tiene la Eternidad.  Los creyentes confían en ella sin plantearse su principal problemática:  cómo evitar el aburrimiento con tanto tiempo por delante.  Pero hay que reconocer que en la España actual muchos se están entrenando:  piaras juveniles tomando el sol en los parques los días laborables, para llegar frescos a las noches sabáticas con subvención paterna;  fagocitadores incansables de engendros televisivos  que ideados por nuestros gobernantes sirven para drogar las neuronas e impedir un pensamiento crítico de la situación que vivimos.

Gran parte de la Ciencia Ficción hace revolverse al lector ante un panorama siniestro. Aparte de paradojas temporales bien servidas y aderezadas en esta obra, echa uno en falta un plan de pensiones futuro, algo que permita pensar en el siglo siguiente con tranquilidad.  Quizá falta a los autores fe:  fe en el género humano que permita una mejora auténtica de la humanidad;  y falta de fe en Dios que nos consuele en las llanuras eternas ante tanta incapacidad propia.

Ojalá que no lleguemos perder la fe y sigamos esforzándonos, ora et labora, por una mejor sociedad futura.


El Destino

octubre 24, 2011

Título:  El retrato de Dorian Gray.

Autor:  Oscar Wilde.

Editorial:  Círculo de Lectores.

 

Mucho se ha escrito sobre el porvenir.  Algunos lo pronostican, otros lo rehuyen, todos lo esperan.

Esta obra de Wilde con lenguaje e historia romántico-gótica, nos muestra el temible sino de un degenerado personaje.  Con tintes, y pinturas, sobrenaturales, muestra los estragos de la disipación e inmoralidad del protagonista de un retrato fantástico.

Probablemente Wilde no quiso sólo hablar del alma y su reflejo en el rostro.  Bueno es recordar aquí aquella sentencia:  “El hombre al nacer tiene la cara que le da Dios, en la madurez la cara que le da la vida, y en la ancianidad, la cara que se merece”.  Más allá de la historia fantástica está la intención última del personaje de enmendar su vida y su incapacidad de conseguirlo, con el resultado fatal que sobreviene.

Buena historia para reflexionar sobre nuestro porvenir, nuestro pasado y nuestro presente, y no dejar para mañana, cuando ya quizá sea demasiado tarde, lo que debamos enmendar sin tardanza.  Después de todo, puede que nuestro destino tenga aún remedio.