Un don de Dios

agosto 4, 2012

Título:  This is Your Brain on Music

Autor:  Daniel J. Levitin

Editorial:  Plume

 

Esto libro brega con el misterio.  No hay acuerdo unánime sobre el porqué de la música, y nuestra capacidad cerebral para entenderla y disfrutarla.

El libro se lee de un tirón, y permitió al autor -músico reconvertido en científico- colocarse como finalista en Los Angeles Times Book Prizes, y su obra en el New York Times Bestseller.  Aunque no me gustan los Bestsellers, hay que reconocer que el libro se hace entender, y eso atrajo al público-comprador.

Entre otras muchas cosas, cuenta el autor como en una charla, Steve Pinker, muy conocido psicólogo experimenal del MIT, tuvo la osadía de espetar al respetable con la idea de que la música era un accidente evolutivo, un “spandrel” (tímpano) en palabras de Jay Gould.

El tímpano es un resultado arquitectónico fruto del uso de dinteles y arcos, y que generan como subproducto un espacio triangular que habitualmente se decora.  Este espacio decorativo no previsto, y que a la postre puede resultar tan interesante como el propio arco o el dintel, es el accidente arquitectónico al que se refieren tanto Gould como Pinker.

La afirmación del psicólogo fue controvertida para los musicólogos que abarrotaban la sala.   Aún así, hay algo de cierto en la afirmación:  de un modo u otro la experiencia musical es un regalo, un don de Dios para muchos.  Quizá por esto la música religiosa haya tenido una importancia capital en la cultura occidental.   La historia de la música está abarrotada de composiciones religiosas.

Hace dos día, tuvimos la oportunidad de asistir en la Iglesia de Piedra, en Ensenada, al Requiem de Fauré, compositor considerado de estilo clásico, y cuya obra más célebre, el requiem, le permitió enfrentrarse a otro enigma fundamental:  la muerte.

Fauré se declaraba no creyente, pero fue sucesor de su maestro Saint-Saëns como organista en La Madeline, y acabó siendo el maestro de coro en 1896.   Durante más de 40 años trabajó como músico de iglesia y en 1905 fue nombrado director del Conservatorio.

Además del propio Requiem, su Pavane para orquesta es imprescindible.  Sirva hoy como punto final y muestra de lo que muchos consideramos un don de Dios: la música y nuestra capacidad para percibirla.

 

 


La naturaleza del verano

agosto 28, 2010

Título:  The Structure of Evolutionary Theory

Autor: Stephen Jay Gould

Editorial:  Harvard University Press

El Extremeño Juan Meléndez Valdés, natural de Ribera del Fresno, nos pintó una bonita estampa del campo Extremeño en su Epístola “El Filósofo en el Campo”.  El comienzo no puede ser más evocador:

"La Terrona"

Bajo una erguida populosa encina,

cuya ancha copa en torno me defiende

de la ardiente canícula, que ahora

con rayo abrasador angustia el mundo

tu oscuro amigo, Fabio, te saluda […]

Conocía Meléndez Valdés el clima veraniego de las dehesas extremeñas, y la natural predilección de los filósofos por el campo.  En términos amplios, este título que marca la epístola incluida en el volumen de editado por Francisco Rico de 1000 años de poesía española, y ya visitado en este blog, serviría perfectamente para definir al autor del libro de hoy.

Le nació a S. Jay Gould su afición a la naturaleza por una impresión profunda:  la provocada por restos de dinosaurios en una rutinaria visita al museo en su más tierna infancia.  Ahí surgió una vocación de paleontólogo, que en el futuro le permitiría considerar la teoría de la evolución desde un punto de vista diferente.

Gould ha sido un filósofo de la naturaleza.  Y el libro recoge “un gran argumento”, parafraseando a Darwin, sobre el trabajo de su vida:  la evolución y el Equilibrio puntuado.

Conocí a Gould por su tarea divulgadora (30 años colaborando con Scientific American en columnas mensuales).  Sus ensayos editados y publicados luego en volúmenes de divulgación científica no tienen precio.  Era pues inevitable acabar en la mayor obra de su vida.  Este inmenso libro de más de 1400 páginas hace un recorrido comentado por la Síntesis de la Evolución, presentando además las teorías propuestas por el autor en este marco científico.

Esculturas de arena

Esculturas de arena

Buen momento el verano para conocer más de cerca los orígenes de la vida.  Quizá los artistas del Algarve hayan pensado algo parecido, y por eso este año han rendido homenaje a la vida en sus múltiples formas, y al mismo Darwin, autor de las bases de una teoría unificadora sobre su origen.

Buen momento el de la canícula veraniega, para protegernos a la sombra de una encina como “La Terrona”, para hablar de ciencia, filosofía y naturaleza.

Contemplar las Perséidas en las noches estivales, o descubrir los satélites de Júpiter o los cráteres lunares bajo el prismático acompañados de versiones tan evocadoras como el MoonRiver de  Satchmo siempre añaden perspectiva a nuestro papel en la naturaleza.


El Oráculo de Wolfram

mayo 8, 2009

Título: Ciencia versus Religión

Autor: Stepehn Jay Gould

Editorial: Mondadori

Dos temas sugerentes, y otros tantos libros, había sobre mi escritorio esta semana: el anuncio del Gobierno destinado a desempleados rumanos, nativos muchos de regiones Transilvanas y montaraces sujetos habituales de los Cárpatos, y el correspondiente libro de Julio Verne que transita estos paisajes, titulado “El Castillo de los Cárpatos”. Pero no hablaremos hoy de dicho libro ni de la historia que transcurre aderezada con inventos del mundo moderno: electricidad y teléfono. Dispongámonos mejor a tratar otro tema actual que recuerda prodigios antiguos y liturgias extrañas.

Las portadas de periódicos modernos se hacen esta semana eco de la noticia nacida de Wolfram Research, y de su líder científico, el conocido y a veces polémico Stephen Wolfram. Autor del mundialmente utilizado Mathematica, niño prodigio en su infancia, conocido por sus estudios sobre complejidad con autómatas celulares, laureado a veces, y vituperado otras por su petulancia egocéntrica mal disimulada, anuncia al mundo su nueva creación: Wolfram Alpha.

Pitia Délfica, Capilla Sixtina

Pitia Délfica, Capilla Sixtina

Previsto su lanzamiento para este primaveral mes de Mayo, pretende el nuevo producto convertirse en un  renovado Oráculo de Delfos, capaz de responder cualquier pregunta imaginable. Si antiguamente eran los griegos asiduos al ritual del templo de Apolo en el monte Parnaso, deseosos de discernir el futuro inescrutable, hoy se convierte Wolfram en el nuevo mediador del conocimiento universal. Y si las respuestas esta vez no están en los Dioses, sino en la Ciencia, Alpha se convierte en el nuevo templo ubicuo en la búsqueda de respuestas.

Dice el autor sobre la originalidad del invento, frente a otros ya tradicionales buscadores de información, cómo Google o Yahoo, que puede conseguir buscar, calcular y responder a preguntas precisas en lenguaje natural, evitando así listas interminables de lugares con interés cuestionable.

Señora Montaña de Basura

Señora Montaña de Basura

Curioso tema éste de las preguntas y respuestas que preocupan al hombre, e interesante problema el de las fuentes fiables de información. Incluso algunos clásicos programas de televisión para niños, como el exitoso Fraggle Rock, tenían un personaje dedicado a estos menesteres indagatorios y sapienciales consistentes en dar respuestas a preguntas difíciles:  la famosa Señora Montaña de Basura.  Quién sabe si el creador, el genial Jim Henson, quería sutilmente transmitir a los niños su visón de pitonisas y devotos de artes adivinatorios.

Siguiendo esta temática de preguntas y respuestas, y cambiando de tercio, llegamos por fin al libro de la semana, Ciencia versus Religión, en el que su autor, Gould -científico  que ha sido de primera fila, y divulgador apasionado-, muestra como diferentes preguntas deben plantearse en el ámbito adecuado:  puestos a hacer preguntas, preguntemos a la ciencia lo que le compete, y a la religión lo que le preocupa. Porque en el fondo, no debería haber conflicto alguno entre dominios científicos y religiosos, como nunca lo hubo realmente, salvo cuando las animadversiones personales provocaban las disputas.

Así muestra Gould, en la línea de los mayores pensadores, filósofos, teólogos o científicos de la historia, como la Ciencia tiene capacidad de responder un conjunto de preguntas, diferentes y mutuamente excluyentes a las que responde la religión. Gould discurre con soltura en un discurso bien articulado, y propone su NOMA (Non Overlapping Magisteria) -MANS en castellano- para entender desde un punto de vista teórico y práctico los diferentes magisterios desempeñados por la ciencia auténtica y la religión verdadera. Recurriendo a ejemplos clásicos y controvertidos, muestra las fuentes de confrontación en subgrupos fundamentalistas, ya sean ateos recalcitrantes o creyentes fanáticos, que siempre los hubo y los habrá, y a la vez clarifica cómo ciencia y religión, en el fondo, son un matrimonio bien avenido.

En resumen, si la ciencia responde al “cómo” -la mecánica del universo- la religión responde al “porqué” -la razón del cosmos-. Y grande error sería utilizar argumentos científicos para proponer nuevas morales y éticas, o  religiosos para indagar en la ciencia del mundo.

Cuidado pues con sujetos que se dicen en posesión del verdad absoluta, de la teoría del todo, de la respuesta universal, ya sea obtenida solamente de la ciencia, o de la religión -incluso de un producto tecnológico con respuestas para todo.