¡Oh Capitán!, ¡Mi Capitán!

diciembre 18, 2009

Título: ¡Oh Capitán! ¡Mi capitán!

Autor: Walt Whitman

Editorial: Mondadori

Para los de mi generación, como para casi todas las generaciones, hay libros, películas y canciones que dejan una huella indeleble, por razones diversas.

A finales de los 80, hubo una película de éxito notable, que narraba las aventuras de un grupo de estudiantes que dejaban atrás la adolescencia y se adentraban en una prometedora juventud.  Alentados por un Robin Williams espléndido -como casi siempre- en su papel de profesor-capitán de tripulación, la cinta muestra el devenir un variopinto club de estudiantes, que alentados por su profesor, realizan un viaje iniciático en su buque vital, buscando con afán su lugar en el mundo.  Interesante muestra de la abnegada labor olvidada de muchos profesores, y la innata capacidad juvenil para disfrutar y saborear la vida.

El club de los poetas muertos, sus escondidas reuniones y misteriosas liturgias al amparo de una inspiradora poesía, nos trae a las mentes tecnológicas los orígenes de los movimientos hacker, con particular mención del Rail Road club gestado en las entrañas del MIT.  La búsqueda del conocimiento -en fórmulas y sabores varios- es una energía tan extraordinaria que bien alimentada puede suplir el actual desencanto de jóvenes mentes inquietas.

El libro de hoy responde precisamente a los versos empleados como estribillo del film.  Versos que Whitman, peculiar poeta a contramano, nos ofrece ahora:

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro espantoso viaje ha terminado.
La nave ha salvado  todos los escollos,
hemos ganado el anhelado premio.
Próximo esta el puerto, ya  oigo las campanas y  el pueblo entero te aclama,
Siguiendo con tus miradas la poderosa nave, la audaz y soberbia nave.
Mas, ¡ay! ¡oh corazón!, ¡mi corazón!, ¡mi corazón!
No ves las  rojas gotas que caen lentamente,
allí en el puente, donde mi capitán yace extendido, helado y muerto?

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, ¡levántate para escuchar las campanas,
Levántate! Es  por ti que izan las banderas, es por ti que suenan los clarines.
Son para ti estos búcaros  y esas coronas adornadas;
Es por ti que en las playas hormiguean las multitudes;
Es hacia ti que se alzan sus clamores, que se vuelven sus almas y sus rostros ardientes.
¡Ven, capitán! ¡Querido padre! Deja pasar mi brazo bajo de tu cabeza.
Debe ser sin duda un sueño que yazca sobre el puente,
extendido, helado y muerto.

Mi capitán no contesta, sus labios siguen pálidos e inmóviles.
Mi padre no siente el calor de mi brazo, no tiene pulso ni voluntad.
La nave, sana y salva, ha arrojado el ancla, su travesía ha concluido;
La vencedora nave entra en el puerto, de vuelta de su espantoso viaje.
¡Oh playas, alegraos; Sonad campanas,
Mientras yo con  doloridos pasos
recorro el puente donde mi capitán yace,
extendido, helado y muerto.

Edición asequible dónde las haya, de una época en la que todavía por 350 pesetas se podía comprar poesía.  Mondadori demostraba entonces que la literatura estaba al alcance de todos.  También en las fechas que se aproximan los Reyes Magos podrán regalar literatura, que a buen precio sigue ofertándose en escaparates de todo el mundo, y brindar así un nueva oportunidad para poner en práctica el “carpe diem”.

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Amad a vuestras mujeres

octubre 9, 2009

Título: Los hombres que no amaban a las mujeres

Autor: Stieg Larsson

Editorial: Destino

Les voy a decir lo que pienso:  Stieg Larsson no pasará a los anales de la literatura universal por la calidad de su obra, aunque puede que sí como fenómeno editorial.  Porque libros ha vendido un rato, y después de marcharse de viaje.

La mujer

La mujer

Se ha escrito mucho sobre los temas que impregnan la obra de esta semana:  la importancia del periodismo en los tiempos que corren, el éxito de la novela policíaca, los malos tratos y la igualdad de género, la novela escandinava actual…  Me van a permitir que discrepe de la mayoría.  En ninguno de esto temas elegiría la serie Milleninum como paradigma.

Porque vamos a ver:  Como exponente de la novela escandinava, yo me quedo con  Selma Lagerlof, feminista convencida de la que ya hablamos en su momento, y cuya obra, además de por su calidad literaria, destaca por el canto a la naturaleza de su patria.  Como muestra de Suecia, bastante más positiva que la descrita por Larsson.

Si hablamos de novela policíaca, les propongo otra obra mejor aún:  El misterio del cuarto amarillo, de Gaston Leroux.  No les voy a contar nada.  Leánla y comparen.

Sobre el periodismo y su fin social, también hablamos ya por aquí. Es curioso, por cierto, que en el libro se plantee la utilidad del delito tecnológico para esclarecer un misterio.  Un hacker informático con problemas sociales -estereotipo tan poco frecuente como erróneamente asumido- utiliza un delito tecnológico para resolver un problema.  ¿Justificará el fin los medios?

Y al fondo de la novela, un problema de género.

Pero si nos ponemos a defender la igualdad entre hombre y mujer, personalmente me gustan más los mensajes de tono optimista.  Ahora que tanto se habla de la educación en positivo, ¿No les parecería más interesante mostrar las bondades del recíproco amor y fidelidad de la pareja, que el desastre del uso del poder por parte del macho dominante?

Supongo que todos los actuales defensores de la mujer, que dicho sea de paso son imprescindibles en cualquier época histórica, estarán muy al día de lo que se ha escrito sobre el tema, así que no les sorprenderá la siguiente pregunta, que formulamos hoy para terminar en tono de acertijo:  ¿En qué libro clásico se propone explícitamente esta perfecta terapia de pareja:  “…amad a vuestras mujeres…”?


La Gallina de los huevos de oro

abril 3, 2009

Título:  The Cucko’s Egg

Autor: Cliff Stoll

Editorial: Pocket Books

Tres temas muy naturales hay esta semana sobre mi escritorio:  árboles, pájaros y huevos. Los tres componen una muy natural relación, y si no hay pájaro sin huevo y huevo sin pájaro, las más de las veces, los árboles son imprescindibles para ambos.

Si en “tres pájaros de cuenta”, nos relata Delibes la historia familiar de ejemplares muy comunes en nuestras tierras, hoy hablaremos de uno de ellos, el cuco, aunque en esta ocasión para comentar un libro bien diferente, y que trata más de problemas tecnológicos, que de fauna y flora.

Porque en “El huevo del cuco” (The Cucko’s egg) no interesa tanto el pájaro en cuestión, como sus costumbre sociales, y la precisa metáfora de sus huevos impostores, – con esa capacidad del Cuco, descrita poéticamente por Delibes,  para  pintarlos y motearlos, como si se tratara de un concienzudo artista que fabrica huevos de pascua.  Pero este pájaro artista tiene algo de bohemio y liberal, muy como los suyos, con una interesante faceta de progenitor libertino, que endilga la prole en nidos ajenos,  asignando pelargonas de oficio cual agente burocrático, mientras él se divierte en otros menesteres.

Huevo de Pascua

Huevo de Pascua

El libro en cuestión, the cucko’s egg, es un clásico en la literatura de sabotajes informáticos, quizá el primer caso real documentado. Llegó a Bestseller del NewYork times en su época.  Y todo sea dicho, aunque el libro no rezume literatura, engancha su lectura como cualquier historia de Sherlok Holmes.

Curiosamente llegó a mi horizonte bibliográfico de la mano de Guy Consolomagno y su Mecánica de Dios (God Mechanics), del que espero poder hablar algún día.   Consolomagno fue profesor del autor, Cliff Stoll, astrónomo de formación este último, y como muchos, reconvertido en administrador de sistemas.  Su etapa en Berkeley nos ha dejado esta magnífica histora real que puede leerse como novela policiaco-detectivesca-tecnológica.

El libro en cuestión ha tenido tanto éxito, que todo tecnólogo/científico debería leerlo, y no soy yo el primero que hable de él:  ya mi colega Juan Julián Merelo en su famosa Atalaya lo comentó hace una temporadita.

El libro tiene mucha gracia, porque además de presentar un caso real de espionaje informático, con un ataque muy serio a los sistemas de la Universidad de Berkeley, y su detección fortuita gracias a unos centavos de dolar mal contados, nos muestra la evolución del autor, becario en la época y con una visión típicamente “alternativa” de muchos jóvenes sobre los gobiernos, agencias y medios de comunicación.  Digo que el propio autor muestra su evolución hacia una compresión más real de su papel, y la necesidad de colaborar con la CIA, el ejército, y el propio gobierno.

Los huevos de oro

Los huevos de oro

El libro debería ser de “lectura obligatoria” para estudiantes de Tecnologías de la información y las comunicaciones.  Muy recomendable obra para conocer a fondo qué sucedio con la seguridad de los sistemas de una Universidad, y como la propia tecnología sirvió para perseguir al criminal a través de las líneas de comunicación, saltando de país en país y de continente en continente, con la ayuda de una impresora matricial dedicada a volcar la información puenteada de un terminal de textos.

Volviendo al tema de los huevos,  y hoy día que las TICs se han constituido en el sector privilegiado, con continua mejora de resultados a pesar de la crisis, quizá sean la moderna gallina de los huevos de oro.  Habrá que cuidarla para que sea muy longeva.