Ese tipo de jazz

junio 20, 2020

Título: Miles Davis y Kind of Blue.

Autor: Ashley Kahn.

Editorial: Alba.

Todavía el disco de jazz más vendido de la historia, y grabado cuando la imagen personal de Miles respondía a la estética más admirada de su camaleónica y longeva trayectoria personal y musical, este libro responde a múltiples preguntas que los aficionados al jazz pueden plantearse sobre el disco.

Utilizando como entrante el prólogo de uno de los participantes en la grabación, el baterista Cobbs, y añadiendo como primer plato el contexto histórico y biográfico de Miles, el libro centra su punto culminante en los másters de la grabación, y analiza cada sesión, cada tema, y cada indicación o comentario que Miles, Bill Evans, Cannoball Adderley, Coltrane, Paul Chambers y Cobbs, así como los técnicos de grabación, deslizaban entre las tomas realizadas en el famoso estudio de Columbia en la calle 30 de Nueva York.

Kind of Blue marcó el rumbo, el nuevo”modo” de hacer las cosas en el jazz en las postrimerías de los 50, y dio lugar a lo que hoy es un pilar básico en la formación de nuevos músicos de jazz: el jazz modal.

Libro imprescindible para los amantes del género. A disfrutarlo.

Dejamos para terminar uno de los temas del disco cuya autoría se atribuye a Bill Evans, On Green Dolphin Street.

On Green Dolphin Street – Bill Evans.

Christmas Letters.

febrero 27, 2020

Título:  Cartas de Papa Noel.

Autor: J.R.R Tolkien.

Editorial:  Ediciones Minotauro.

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Aunque por nuestros lares son magos los reyes de la navidad, en otras latitudes es Father Christmas, San Nicolás o Papa Noel quienes se llevan el gato al agua.

Y siendo mayoría quienes practicábamos el género epistolar cada mes de Diciembre, solicitando humildemente lo que entendíamos de justicia, pocos tuvimos la fortuna de recibir respuesta escrita a nuestras demandas, que por otra parte tuvieron cumplido pago en especies que nos hacía olvidar la falta de respuesta escrita.

Este delicioso libro de Tolkien, escrito e ilustrado por él mismo, permite abrir los ojos a tan desequilibrada relación epistolar, mostrando como un peculiar Papa Noel, tan peculiar como el propio autor del libro, respondió puntualmente desde 1920 hasta 1943, a los más jóvenes de la familia Tolkien cada navidad.

Imprescindible edición ilustrada, en pasta dura, papel satinado y a todo color, con copias facsímil de los originales, debidamente traducidos, regalo renovado para los seguidores y amantes de este gigante de las letras del siglo XX, de la Navidad o de historias de Papa Noel.  O de todos los anteriores.

Nada mejor que un clásico para este concluir post Navideño, en la voz de nuestra ilustre profesora de canto del V Seminario Internacional de Jazz ciudad de Almendralejo, Mayte Alguacil., y cuyo magnífico último trabajo – Something I Dreamed Last Night- he tenido la oportunidad de disfrutar hace sólo unos días.

¡Enhorabuena Mayte!

 


Patrón del Jazz.

febrero 22, 2020

Título:  Coltrane on Coltrane.

Autor:  Chris de Vito (Editor).

Editorial:  Chicago Review Press.

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Debo confesar que no soy fan de los kilométricos solos de Coltrane, esos infatigables ejercicios de improvisación de 45 minutos que en sus últimos años acostumbraba, aunque reconozco su honestidad.  Y también creo que Coltrane debería ser el “Patrón del Jazz”.

Coltrane es admirado hoy como líder indiscutible, revolucionario del jazz de humanidad desbordante.  Y también debería ser reconocido como uno de los pocos que afirmó fuera de toda duda su objetivo último, un objetivo trascendental:  Ser un santo;  Y en ese camino hacia la santidad hacer feliz a los demás.  Creo que consiguió sin duda esto último, y quién sabe si lo primero, que habrá que mantener en cuarentena hasta que se le reconozca el primer milagro.

El libro de hoy recopila lo que Coltrane contó a todo aquel que quiso escucharle, sobre su música, su visión del jazz, de la vida, del mundo… Y es por tanto una ocasión magnífica para conocer a este peculiar músico, y su visión del papel de la música en su vida.

En una de tales entrevistas, que realizó para Michel Delorme el 27 de Julio de 1965, durante el Antibes Jazz Festival, recogida entra las muchas que incluye esta obra, reconocía:  “Mi música es el modo de dar gracias a Dios”.  ¿Puede haber mayor compromiso por el Jazz, que el expresado por un creyente como Coltrane?

Quién sabe si algún día alcance los altares y tengamos así nuestro particular patrón del jazz.

Mientras tanto sigamos disfrutando de su música.  Dejamos aquí enlazado Blue Train, en el que le acompañaron Lee Morgan, Philly Joe Jones, Kenny Drew, Paul Chambers y Curtis Fuller, del disco con el mismo nombre grabado para Blue Note y que afortunadamente se incluye en la colección de grandes del jazz que Blue Note acaba de reeditar en vinilo fiel al original.

 

 


The Blue Note

febrero 9, 2020

Título:  Playing Changes.  Jazz para el nuevo siglo.

Autor:  Nate Chinen.

Editorial:  Alpha Decay.

El título elegido para este post es recursivo en los círculos jazzísticos, aunque en puridad proviene del Blues.

Una visita al circuito Neoyorkino del Jazz incluye ineludiblemente el “Blue Note“, uno de los clubs de jazz más conocidos de la ciudad y con historia más dilatada.  Junto con El Village Vanguard, uno de los más longevos y con una magnífica Big Band que actúa los lunes, o el Smalls, son caladero obligado de amantes del género.

El libro de hoy, de publicación reciente, 2019 en su versión original, narra con una magnífica prosa los entresijos del jazz actual y sus más sobresalientes intérpretes.  El autor, crítico reconocido y firmante de una columna de opinión en el Jazz Times convertida en clásico, nos permite entrever -y escuchar también gracias a las sugerencias que en cada capítulo ofrece, la dirección y movimientos que el jazz de las últimas dos décadas ha transitado.  De la mano de Kamashi Washington, Esperanza Spalding y mucho otros, incluyendo a los guardianes de la tradición encarnada por Wynton Marsalis, y afectados en ocasiones por diatribas políticas en las que algunos festivales de jazz incurren y que afectan a músicos de origen cubano, entre otros a Fabián Almazán -que recientemente nos visitó en el V Seminario Internacional de Jazz organizado desde la Universidad de Extremadura-, el autor nos proporciona una completa y sugerente paleta de tonos de jazz de muy diversa procedencia.

Y volviendo a los tonos y colores, una pena que el traductor haya elegido en repetidas ocasiones, la “nota azul” como versión castellana para el “Blue note” original.  Una pena que el traductor no haya hecho sus deberes antes de entregar la versión definitiva.

Lo dicho, libro y escuchas sugeridas imprescindibles.  Terminamos hoy con una de ellas.  A disfrutarlo.

 


La intrahistoria del jazz.

julio 7, 2019

Título:  The Story of Jazz.

Autor:  Marshall Stearns.

Editorial:  Mentor.

Cuando nos cuentan historias sucedidas en la noche de los tiempos, corremos el riesgo de perder los detalles.  Observar un hecho en la distancia, es como mirar al cielo una noche estrellada: solo podremos distinguir el brillo de los astros más brillantes del firmamento.

Algo parecido sucede con la historia del jazz y los libros actuales, que repasan una y mil veces los hechos mejor conocidos, las estrellas de relumbrón, pero a los que cuesta llegar a detalles que se han evaporado en los más de 100 años de historia del género.

Tuve ocasión en un reciente viaje a Wellington (NZ) de visitar una libraría de esas que llaman de “viejo”.  Y entre el mucho material disponible, encontré esta historia del jazz escrito en los años 50.  No miré más, ni me fijé en el autor.  La cercanía de su edición con los acontecimientos que narraba fue suficiente.  Y ciertamente encontré detalles que no había leído previamente:  por ejemplo, que el famoso “One o’clock jump” proviene un riff muy conocido y que utilizó con éxito Count Basie para este tejer este memorable título;  o cómo uno de los probables orígenes de la palabra “bebop” o “bop” es el término español “Arriba”, ó “riba”, y la forma de pronunciarlo de la época.  Historias de la historia, intrahistoria del jazz.

En fin, mucho material de interés recopilado por un autor, que luego he descubierto, tiene una importancia notable en la preservación del Jazz:  Marshall Stearns fue el fundador del Institute of Jazz studies en Nueva York, la organización con el archivo y biblioteca más grande del jazz del mundo.

Buen día hoy para hablar de jazz, y terminar recordando, a una de las figuras de la Bossa Nova que justo ayer nos dejó:  Joäo Gilberto.


Genios Creativos.

abril 21, 2019

Título:  Origins of Genius.

Autor:  Dean Keith Simonton.

Editorial:  Oxford University Press.

Los buenos libros conducen a otras mil lecturas nuevas.  El camino hacia Origins of Genius lo iniciamos en “Evolución“, tres posts atrás, en el que a su vez nos referimos en 2010 con “La naturaleza del verano“.  Nueve años encadenando lecturas hasta el libro de hoy.

Baste decir que el autor plantea su hipótesis de trabajo desde el comienzo, y posteriormente trata de llenar de argumentos a lo largo de cerca de 300 páginas:  La creatividad tiene un componente “evolutivo” primordial;  pero no en el sentido clásico de cómo los humanos somos lo que somos gracias a la evolución, sino que el propio intelecto humano, su fuerza creativa, y la generación de ideas, tiene un modo de operar similar al evolutivo, con recombinación, mutación prueba y selección.

En palabras del autor:  “Cuando un organismo se enfrenta a un problema nuevo, trata de usar soluciones del pasado, combinándolas o cambiándolas para el nuevo problema.  Pero si el problema es más difícil, entonces hay que descender en una jerarquía de ideas para trabajar con los componentes principales y probar cada vez posibilidad más improbables.  Y así, la nueva solución encontrada será una permutación de componentes pertenecientes a soluciones previas de otros problemas.

Algunas de las conclusiones que presenta sobre el carácter auténtico de un genio creativo son reveladoras:  “Están abiertos a nuevas experiencias; poseen alto nivel de tolerancia a la ambigüedad; buscan la complejidad y la novedad; y son capaces de una atención desenfadada (entiendo que capaces de mirar no sólo el foco, sino adoptar una perspectiva más amplia);  manifiestan un amplio rango de intereses, incluyendo aquellos más alejados de su dominio principal; tienen más a la introversión que la extroversión; y a veces pueden parecer más aislados o antisociales que el promedio;  muestran un alto grado de independencia y autonomía, y suelen rechazar las normas;  aman lo que hacen y muestran entusiasmo, compromiso y energía persiguiendo sus objetivos”.

¿Conocen a alguien que encaje en esta lista?  Quizá hay algún genio creativo más cerca de lo que pensábamos.

Y me permito terminar recordando al que para muchos ha sido un Genio Creativo en el mundo del Jazz -disciplina muy adepta a la evolución, por cierto-, con su Giant Steps, John Contrane, interpretado por el que parece es un nuevo genio en la actualidad:  Joey Alexander.  Imposible no disfrutar viéndole tocar.


Cambios

agosto 27, 2018

Título:  Fascinating Rhythm.

Autor:  Deena Rosenberg.

Editorial:  Penguin Books.

Entre las múltiples visitas que Nueva York ofrece, está su circuito jazzístico, jalonado por los históricos clubs que dieron forma a este arte musical:  Smalls, Blue Note, Village Vanguard, Birdland…, imprescindibles.

En todos ellos se pueden aún escuchar hoy versiones de los grandes clásicos, más conocidos como “standards” entre los profesionales y aficionados del jazz.  Son muchos los temas, autores y compositores que habría que revisar para hacernos una idea apropiada del origen y evolución de esta forma musical, pero entre todos ellos, algunos han ascendido hasta convertirse en modelo o patrón para nuevas creaciones.  Voy a referirme hoy al autor del origen del famoso “Rhythm changes“.

Fue George Gerwshin un Neoyorkino de pro, que a caballo entre el jazz y el mundo académico, trabajando mano a mano con Broadway y Hollywood, compuso una lista de standards que forma parte del conocimiento de cualquier músico jazz actual, entre la que destaca “I’ve got Rhythm”, cuya serie modulante dio lugar a los famosos Rhythm Changes.

Gershwin fue imprescindible en el mundo del espectáculo:  Con la colaboración de su hermano Ira, que puso letra a la gran mayoría de sus composiciones, generó éxito tras éxito en Broadway de los años 20 y 30: I’ve got Rhythm, Let’s call the whole thing off, Summertime, A foggy day (in London town), They can’t take that away from me…

Pero su maestría le permitió también ser aceptado por el mundo académico.  Tanto Rhapsody in Blue, poema sinfónico, y la ópera Porgy y Bess, permiten hoy que “Summertime” sea escuchada tanto en conservatorios, interpretada por estudiantes de canto lírico, como en Jam Sessions de todo el mundo, cuando los combos de jazz la hacen suya.

Aunque Gershwin es un personaje secundario en las cronologías del jazz, creo que ha sido una figura importante para dar lustre a lo que era entendida por la academia como algo frívolo, coyuntural y, quizá, pasajero.  El tiempo, y compositores como Gershwin, han demostrado la importancia del jazz en el panorama musical.

Nuestro libro de hoy recorre la historia de éxitos de este desbordante personaje, que junto con su hermano, nutrieron de abundante material a generaciones de músicos.

Aquí dejamos a Foggy Day, uno de los éxitos del largometraje “Shall we dance”.  La versión que enlazamos permitirá disfrutarla en las voces de Amstrong y Fitzgerald.


No sólo Jazz

febrero 2, 2018

Título:  El Jazz de la Física.

Autor:  Stephon Alexander,

Editorial:  Tusquets.

En el famoso documental sobre la historia del jazz que Ken Burns filmó con tanto éxito, y que a fuerza de verlo permite a uno disimular la ignorancia sobre el devenir de esta música a lo largo del siglo XX, aparece algún colega de Charlie Parker, hablando de su inteligencia e interés por disciplinas bastante alejadas de lo que se supone debe interesar a un intérprete de jazz.  Y nos cuenta como se podía mantener una conversación con Bird, no ya sobre Bach o Beethoven, sino sobre partículas elementales y la incompresibre física cuántica.

Francamente, creo que es más fácil que un físico entienda el jazz, que un asiduo a las jam sesion llegue a entender nunca algunas áreas de la física, incluida la cuántica.  Y no precisamente por incapacidad de los que se dedican al jazz.  Todo lo contrario:  por la hasta ahora incapacidad de los físicos de desarrollar una teoría comprensible del mundo en que vivimos.  El propio Richard Feyman, uno de sus máximos exponentes, expresaba su creencia firme, ciega diríamos, en los modelos matemáticos que la sustentan, y a la vez su incomprensión profunda de la realidad física que describen.

Qué curioso que el propio Feyman sea ejemplo de creyente en algo que escapa a la comprensión.

Dicho todo lo anterior, no hay excusa para ignorar lo que mueve el mundo.  Música, ciencia, literatura, arte…  todos deben ser elementos que formen parte de un menú intelectual equilibrado. Y el libro de hoy, permite de algún modo, acercar la física a la otra orilla.

El autor, Stephon Alexander, utiliza su experiencia vital como músico de jazz y físico teórico, para mostrar como se inspiró en el jazz para trazar su investigación, y con multitud de anécdotas, hila una historia que pretende acercar la física más abstracta al público general;  bueno, digamos mejor al músico de jazz general.

No obstante, creo que para adentrarse en cualquier terreno resbaladizo de la física, hay otras obras más recomendables.  El libro hace un largo recorrido, pero con no demasiada profundidad, en muchas áreas de la física, desde la cosmología, unificación, cuántica, relatividad, etc.  Un recorrido tan rápido y a tal altura que producirá vértigo al visitante casual, y dejará insatisfecho al que ya conozca algo de cada temática.

Así y todo, es una buena ocasión para ver que el que se dedique al jazz, también puede desarrollarse profesionalmente en otras disciplinas.

Acabemos este principio de año con un temita clásico, que está haciendo disfrutar a los alumnos de combo del instituto de jazz  y música moderna de extremadura.  Ojalá que también aquí podamos pronto mezclar el jazz con alguna otra disciplina, aunque no sea la física;  las nuevas tecnolgías, por ejemplo, por las que pasa el futuro de la sociedad que conocemos.

 

 

 

 


Dónde escuchar jazz

noviembre 18, 2017

Título:  Cómo escuchar jazz.

Autor:  Ted Gioia.

Editorial:  Turner noema.

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Aunque es triste escuchar que la trompeta es una “madera”, o que Charlie Parker tocaba la trompeta, y todo esto hay que agradecerlo a la traductora de este libro, que lo mismo se atreve a traducir libros de jazz que de inteligencia artificial;  a pesar de todo, digo, este libro tiene su interés. Informaremos al autor de los desmanes cometidos en la traducción al español y vaya por delante entonces mi recomendación para leer la edición original en inglés.  La ignorancia es muy atrevida.  Para traducir, hay que dominar primero el área de conocimiento.  Que para traducciones mecánicas son muchas las herramientas online disponibles.

Dicho lo anterior, y aunque otros conocidos libros de Gioia van más dirigidos a público experto, el de hoy propone al neófito varias estrategias de escucha que permitirán apreciar los principales elementos del buen jazz:  desde el misterio del ritmo, tono y timbre, fraseo, pasando por la armonía, descrita todo ello en términos inteligibles.  Además, hace un repaso de los 150 nombres del Hall of Fame actual del Jazz, para que además de los clásicos, sepa el lector dónde buscar buen jazz.

Y puestos a buscar y escuchar jazz, afortunadamente va calando este género musical en la sociedad, como el buen vino, y crece la oferta en nuestro entorno más cercano.  Sirva de muestra el festival Badejazz en tierras extremeñas, que durante una semana y de forma intensiva, nos está permitiendo poner en práctica los consejos ofrecidos por Ted Gioia en el libro.

A disfrutar.

 


Los intermediarios.

enero 1, 2017

Título:  Jazz.

Autor:  Winton Marsalis, Geoffrey C. Ward.

Editorial:  Paidos Ibérica.

Que los líderes actuales del Jazz traten de contar su experiencia de un modo inspirador para las nuevas generaciones no tiene precio.  Tiene mérito que Marsalis trate de dirigirse a las nuevas generaciones contando su experiencia, sus errores, y su modo de ver la vida a través de un caleidoscópico cristal:  el del Jazz.  Y aunque no aspire Marsalis a nobel de literatura, el esfuerzo merece elogio.  Pero hay una segunda reflexión al hilo de esta obra.  Vamos por partes.

Hace ya años, tuve ocasión de compartir con un catedrático de universidad, mi punto de vista sobre las traducciones de literatura especializada.  Este profesor, dedicaba parte de su tiempo a traducir obras del inglés, que se vendía con facilidad por ser obras de refencia en ingenierías técnicas.  Personalmente prefiero siempre el original, que por otra parte ayuda a mejorar las competencias lingüísticas en otro idioma, y así se lo decía; y es lo que algunos de mis alumnos podrán confirmar con desgana.  Pero este catedrático me decía que los emolumentos obtenidos eran un buen complemento cuando aún era titular de universidad.  El dinero, siempre el dinero, aunque debo reconocer que nadie mejor que un experto para traducir una obra de su área.

¿Y todo esto porqué?  Porque no es de recibo, que ponga el traductor en boca de Marsalis, que Coltrane todaba la trompeta, más aún cuando el traductor de marras se permite añadir “notas de traductor” para aderezar los contenidos.  Más valdría un experto en Jazz, o aficionado avanzado con un aceptable nivel de inglés, que un filólogo que no se preocupa de informarse.  Pondría mi mano en el fuego a que fue “horn” lo que motivó el equívoco.  Basta haber leído literatura de jazz en “versión original” para entender las expresiones.

En fin, una pena que sucedan estas cosas, y que probablemente Marsalis ni siquiera sepa lo que sucede con su obra en otros idiomas, por culpa de los intermediarios.  En fin, trataremos de ponerle remedio.