Fe en la ciencia.

enero 18, 2017

Título:  El volcán de oro.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA Editores.

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Aprovecha Julio Verne la fiebre del oro, para montar la historia de unos buscadores en pos de lo imposible:  un volcán que mana oro.  Historia ágil con final feliz que deja finalmente a un lado la quimera del volcán para dar paso al más tradicional oficio de zaranda en el río.

Qué tendrá este elemento químico, tan perseguido desde la antigua alquimia.  Hubo un tiempo en que la falta de conocimiento alentaba a los alquimistas en su búsqueda de la reacción perfecta.  Pretendían éstos emular a los modernos “cocineros” que son capaces de generar en los laboratorios drogas artificiales.

Pero no.  Finalmente la persistencia permitió entender a los científicos, que el oro, como otros elementos simples, no pueden generarse mediante mezcolanza alguna.  La Física y la Química triunfaron, y el intelecto humano avanzó de su mano.

Cosa bien distinta a otras áreas notables de la ciencia, en la que la experimentación y posterior generación del marco teórico, aunque han servido para entender lo que muestra la realidad en que vivimos, ayuda bien poco a entenderla.  Un ejemplo:  una reciente encuesta entre los físicos muestra que estos no entienden la física cuántica, aunque sus ecuaciones les permiten utilizar sus efectos, y quién sabe si toda la ciencia del futuro dependa de sus cualidades.  Ya lo decía el propio Feyman.  Tal es así, que mucho renuncian a entenderla.

Otro ejemplo:  la incompletitud de las mátematicas.  Fue Gödel quien destronó a las matemáticas como cumbre del saber humano, demostrando que ni son completas ni nunca lo serán.  Siempre requerirán de axiomas o verdades externas que le ayuden a completar de lo que carecen.  Pero cada nuevo axioma, abrirá un nuevo espacio de incompletitud, que requerirá nuevas verdades, y así ad infinitum.

Resulta pues, que la ciencia aquí converge con la fe:  los propios físicos descubren área que no sólo reconocen como misteriosas, sino a cuyo conocimiento profundo renuncian por imposible.  Se convierten así los científicos en hombres de fe, y dan la mano a los que también utilizan la fe, con otra perspectiva, para entender este mundo que habitamos.

 

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Una de piratas.

diciembre 28, 2016

Título:  Bolsa de viaje.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

Con la excusa de un premio a los mejores estudiantes, cosa cada vez menos habitual en nuestro moderno sistema educativo, aprovecha Julio Verne para presentarnos un viaje a las Antillas interceptado por una banda de piratas.

El término pirata, según los diccionarios más extendidos, se asocia con el robo, aunque en época de bucaneros y filibusteros, incluía entre los delitos practicados el asesinato y otras lindezas.  Conocemos piratas de esta índole en la actualidad, pero son más los que actualmente asocian el término a la industria tecnológica, y el pirata es así habitualmente descrito como el que practica el robo de datos, ya sea por cuestiones monetarias o de disfrute personal.  Pero no siempre fue así. De hecho convendría distinguir el término hacker, acuñado a finales de los 70 por el de pirata.

El hacker se inició como el paria que lucha por sus derechos en un mundo dominado por las grandes corporaciones;  cuando éstas negaban información importante a los programadores, estos se veían abocados a la ingeniería inversa para extraer de los dispositivos lo que sus fabricantes les negaban.  Además, un sentimiento de hermandad permitía luego compartir esos datos, y ahí surgían los conflictos con el establishment:  unos outsiders podían construir lo que hasta el momento solamente el fabricante suministraba.

Estas luchas de poder, que se iniciaron quizá por razones moralmente aceptables, devinieron en lo que hoy conocemos:  aunque siguen existiendo estos hackers de guante blanco sin fines lucrativos cuyo objetivo es aprender y compartir conocimientos, son muchos más los que buscan con su conocimiento sacar tajada caiga quien caiga.  Aquí como en tantos otros ámbitos, es el uso que se hace del conocimiento el que determina su bondad.

Así que no tenga miedo de ser un hacker;  Tema más bien caer en el “lado oscuro”.


Héroes

noviembre 13, 2015

Título:  La invasión del mar.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

En épocas de colonialismo, plantea Julio Verne en esta novela el problema técnico de convertir en mar parte del desierto del Sahara.  El transporte marítimo evitaría las peligrosas caravanas de la época.

Más allá de las posibilidades del asunto, que siempre en el caso de Verne dan para mucho, se trata aquí de analizar de nuevo el problema del desarrollo de un continente.

Cuando la novela fue publicada, todavía la vieja Europa dominaba África.  Entonces no se cuestionaba la autonomía de los países, y todo se perdonaba en aras del desarrollo económico propio, que a veces implicaba el del país dominando.  Pero el fin del colonialismo llevó a la autonomía y gobierno propio de cada territorio cuyas fronteras mal trazadas han generado no pocos de los problemas presentes hoy.  En esta nueva etapa, una pregunta persiste:  ¿Porqué la gran mayoría de países del tercer mundo no consiguen salir de su lamentable situación económica?

Alguna de las lecturas de posts pasados nos dan las claves, con las luchas ocultas del primer mundo para poder seguir dominando de algún modo sus antiguos territorios.  Pero aún solucionando este problema, harían falta héroes nacionales que en pro del bien común decidieran intentar acabar con el perverso sistema político corrupto que arraigó en la etapa post-colonial.  Sin héroes nacionales será imposible el cambio.  Todo país moderno cuenta con una larga serie de personajes imprescindibles que lucharon por su patria.  ¿Cuántos siglos hicieron falta a Europa para llegar a su estabilidad actual?  ¿Cuántos héroes nacionales?

En África tenemos a Mandela, y pare usted de contar.  No estaría de más que las a veces tristes historias de las invasiones, sirviera para estudiar el devenir histórico de las naciones prósperas, y el sacrificio de quienes fundaron las bases de su bienestar actual.  Es imposible cambiar y modernizar un pueblo por la fuerza, y con Irak nos basta como ejemplo.  El cambio debe nacer del convencimiento, y serán imprescindibles para ello muchos héroes y muchos años para lograrlo.


Verano en positivo

julio 4, 2015

Título:  El piloto del Danibuo.

Autor: Julio Verne.

Editorial:  RBA.

Interesante novela que consigue atrapar al lector en un juego de personalidades suplantadas, búsqueda del asesino, y aventura geopolítica en el Danubio.  Esta vez sí, la trama engancha, y la descripción de una región no es un mero pretexto para llenar páginas, que a veces sucede en la obra de Verne.  Porque en su amplio catálogo de autorías, podemos encontrar todas los colores disponibles entre las grandes obras y las perfectamente olvidables.

Si nos pidieran algunas características claves para la prosa de este prolífico autor, además de las Aventuras, la Geografía (pues pocos como Verne han recorrido el mapa terrestre de forma tan minuciosa), y los Inventos, me quedaría con el tono positivo de sus obras, el final feliz como apuesta segura.  Verne es un autor perfecto para levantar el ánimo, y comenzar el día con ilusión:  jóvenes prometidos que a través de las dificultades depuran su amor y llegan al altar;  asesinos en serie que acaban en el cadalso;  héroes cuyo sufrimiento aceptan con estoicismo para salvar a sus semejantes;  inventos para mejorar el mundo, ¿alguien da más?

Recomendable catálogo para vivir el verano en positivo.


¿Y qué es la verdad?

abril 4, 2015

Título:  La agencia Thompson y Cía.

Autor:  Julio Verne.

Editorial: RBA.

En el largo proceso que condujo a Jesús a la cruz, hubo una pregunta que el incrédulo pero dubitativo Pilatos planteó a su reo: ¿Y qué es la verdad?

El reconocimiento de la verdad ahorraría muchos pesares a la sociedad en la que vivimos, como los hubiera ahorrado a aquellos turistas caza-gangas que nos presenta Verne como los sufridores de la baja de precios temeraria, resultado de la competencia atroz entre dos compañías navieras.  La agencia Thompson y Cía es la que finalmente se hace con el botín, e incumpliendo sus promesas lleva a sus viajeros a una situación límite, que en manos de otro escritor hubiera desencadenado la muerte de todos ellos.

El incumplimiento de promesas, una forma sublime de la más cruel de las mentiras, juega con los anhelos del pueblo, los exprime sin vacilar y con una palmada en la espalda fía su cumplimiento a una nueva promesa futura, que justifica así y ampara el desvío pasado en un futuro incierto.

Desempeña así quién promete el papel de la banca en la ruleta del casino, que con el beneplácito del jugador que confía en su futuro, gana cada vez que éste apuesta de nuevo esperando recuperar la pérdida de la jugada previa.

Quizá sea buen momento para recordar qué provocó la pregunta de Pilatos:  “Todo el que es de la verdad escucha mi voz” (Jn, 18:37).


El Dueño del Mundo

agosto 5, 2014

Título:  El Dueño del Mundo.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

 

Con este título aventura Verne quién dominará el mundo.  Y acertó.  La tecnología estuvo en una época asociada a los medios de transporte;  tierra y mar habían sido ya dominados por el motor de explosión, y sólo las profundidades oceánicas y las capas atmosféricas seguían sin domesticar.  Sólo en los sueños y las novelas nuevos ingenios para surcarlos eran construidas sin esfuerzos, y sus artífices se convertían en los amos de la creación.

La tecnología sigue hoy conquistando territorios nuevos, y quienes las diseñan y venden son los actuales dueños del mundo.  

Un reciente viaje a China nos ha permitido constatar a muchos la dirección que lleva el mundo, y quienes lo gobernarán en breve.  El IEEE WCCI 2014 nos ha permitido ver de cerca el estadio del Nido, la Ciudad Prohibida y la Gran Muralla.  Pero además nos ha acercado a ciudades que nada envidian al primer mundo.  Beijing no sólo se caracteriza por su contaminación -que algún día que otro fue barrida por el viento durante nuestra visita- sino también por sus rascacielos occidentales, su población activa y el mercado de lujo que fluye por sus calles abordo de vehículos de alta gama.  China ha sido ejemplo del “copy/paste”, pero dueña de la deuda americana, y con una de las mayores producciones de tecnología (diseñada en el exterior) está a un paso de convertirse en líder del pelotón.  Tiene territorio, gente y tecnología, tres factores claves para coronarse de éxito.

Ya nos lo habían avisado.  Habrá que estar atentos si queremos que Europa no se quede descolgada.


El relojero loco

septiembre 14, 2013

Título:  El maestro Zacarías.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

El maestro Zacarías acompaña otros cuantos relatos de Verne en el volumen titulado Martín Paz, relato principal del conjunto que se incluye, y que forma parte de la colección que RBA editó con éxito hace un par de décadas.

Tiene la historia tintes góticos y sobrenaturales, que podrían recordar al lector las historias de Poe.  Un relojero loco a la búsqueda de la perfección vendiendo su alma al diablo, o casi.  Pero la lectura del relato se asoció en mi mente a otro relojero:  el relojero ciego.

Ya hemos hablado en varias ocasiones de Dawkins y su obra.  Y aunque hace 30 años era un prometeder investigador, teórico o divulgador, que no esta claro cual es el mejor calificativo, quizá la ceguera de su título principal le hizo caer en una espiral fundamentalista que roza la locura fanática antireligiosa.  Sus posiciones, que no puede defender científicamente en muchas ocasiones, le han conducido a situaciones embarazosas.  Baste el vídeo que incluimos para mostrar la dificultad de defender posturas extremas.

Y sirva de ejemplo para todos los bienpensantes.  Ciencia y fe son territorios diferentes que no necesitan del arte de la guerra para su defensa.  Como en Siria, la diplomacia y el respeto es el mejor aliado para evitar males mayores.