El futuro y la tecnología

noviembre 5, 2011

Título:  Emocionantes aventuras de la misión Barsac.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

 

Alguien decía, y Steve Jobs -del que hablaremos próximamente- adoptó, que la mejor forma de predecir el futuro es inventarlo.  Los políticos Europeos se han dado cuenta de varias cosas:  (i) que las políticas de natalidad hay que cambiarlas si no queremos una vieja europa en términos demográficos; (ii) que el avance tecnológico es fundamental para el liderazgo internacional y económico.  Algún progresista ha reconocido en público su conflicto interno al tener que admitir el primer punto, pero en términos tecnológicos y económicos, las alas este y oeste, norte y sur, azul y rojas, están todas de acuerdo, aunque haya diferencias estéticas.

Esto viene a cuento del título que hoy presentamos, y que como siempre, argumento y detalles mantenemos al margen invitando a los lectores a descubrirlos autónomamente:  La tecnología es el elemento clave para que la ciudad en que se desarrolla la historia, lidereda por un paranoico criminal, haya triunfado en un medio adverso, el desierto.  Como tantas otras veces, presta Verne su pluma a la tarea de ensalzar la importancia de la tecnología, y no repara en presentar artilugios que el futuro desvelaría.

La tecnología y la ciencia son piezas claves en el rompecabezas de la política internacional.  El progreso de un país necesita de varios elementos:  población convencida de la necesidad de esforzarse, y tamaño suficiente para tener impacto, y desarrollo científico tecnológico.  Basta examinar estos elementos para hacer un pronóstico más o menos certero de lo que el devenir proporcionará a cualquier nación moderna.

Independientemente de lo que pensemos de nuestro modelo actual de país, cada uno tenemos en nuestras manos un porcentaje de participación -stock options- en nuestro éxito futuro, y dependerá de cómo gestionemos nuestra actividad para lograr entre todos un buen rendimiento.

Quizá convenga de nuevo mirar a las generaciones del futuro, nuestros adolescentes de hoy, para transmitirles una serie de actitudes y valores que permitan un cambio generacional.  Nosotros vamos a intentarlo, y el School of Computing pretende esto en parte:  despertar el interés por la ciencia y la tecnología.  El futuro tecnológico está en nuestras manos.

 


Emigración

abril 19, 2011

Título:  Aventuras de un niño Irlandés

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

La crisis y la gestión del cambio:  con esta título afrontan las empresas la necesidad de adaptarse al entorno que fluctúa.  Hace unos años se hablaba del milagro Irlandés.  Hoy esta dinámica economía se ha hundido en el abismo.  ¿Quién es el culpable?

Aventuras de un niño Irlandés.

Utiliza Verne la historia del pequeño protagonista de la novela, para mostrarnos las dificultades de un modelo económico obsoleto.  Los señores, dueños de la tierra, imponían condiciones fijas a los labradores que sufrían las inestabilidades climatológicas.  El campesino se veía sometido a sólo dos posibilidades los años en que el clima impedía el cultivo de las dos fuentes básicas de alimentos, cereales y patata:  la muerte por hambre, o la emigración una vez que la evicción era aplicada sin piedad.

Cada año emigraban 100.000 Irlandeses a cualquier parte del mundo:  América, África, Australia…  Quizá hoy comencemos a vislumbrar nuevos procesos migratorios.  Algo ha cambiado:  no ha sido la impiedad de los señores los que han provocado la desgracia, sino la falta de previsión de los gobernantes.

El pueblo culpa a los bancos de los desmanes económicos.  Los mismos que pedían sin cesar créditos caprichosos, acusan a sus fiadores de la tragedia económica.  Paradoja curiosa.

¿Cual será hoy el nuevo mundo al que emigrar?


La conjunción del saber

febrero 12, 2011

Título:  El soberbio Orinoco.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA

Esta semana se producen varios hechos significativos.  El pasado día 8 de Febrero celebrábamos aniversario de nacimiento de Julio Verne.  No es que yo lo recordara, pero a los de Google no se les escapa una, y tenían logo especial para la efeméride.

Ni corto ni perezoso, haciendo un breve receso sobre las obras completas de Delibes, me dirigí a mi colección de Verne, con el resultado de la obra que hoy destacamos como siguiente en espera de lectura:  El soberbio Orinoco.  La novela me ofrece gratos recuerdos de décadas pasadas, cuando la leí por primera vez en versión reducida y aderezada con cómics.

Verne cultiva en sus novelas de aventuras la geografía, descubierta a través de viajes extraordinarios, y la ciencia.  Basta leer 20.000 leguas de viaje submarino para encontrar una descripción del conocimiento de la época en que vivió.  Es así Verne un descriptor notable de la Biodiversidad de cada enclave.  Y es aquí dónde llegamos al segundo tema de la semana.  Vamos a ello.

Edward O. Wilson

Resulta que el pasado miércoles se ha hecho público el premio entregado a Edward O. Wilson: premio Fronteras del Conocimiento Fundación BBVA. Además de amante de las hormigas desde su niñez -¿quién no ha sido fascinado por estos insectos en la más tierna infancia?- prosiguió con su fascinación de adulto, y cultivó la ciencia de su estudio -bienaventurados los que se hagan como niños.   Fundó la sociobiología y acuñó términos tan conocidos hoy como “Biodiversidad” y el más enigmático “consilience”, vocablo este último de mucho interés: nos dice el término que ciencias y humanidades no son ramas de conocimiento aisladas, al contrario, juntas nos hablan del sentido del mundo, de su orden y explicación por leyes naturales.

Podríamos llegar más lejos:  la experiencia de muchos científicos en su incapacidad final de comprender el mundo, y de muchos teólogos para comprender a Dios nos dicta que Arte, Ciencia, Religión… todo es imprescindible para saber dónde estamos, porqué, y el más difícil todavía “para qué”.

Hablando del Para qué: en los fluctuantes tiempos económico-laborales que transitamos, es buena época para reflexionar sobre capacidades y habilidades propias, y tomar en cuenta lo que nos recomientan algunos expertos, entre ellos Jim (“Cope”) Coplien, a saber, rehacer la carrera profesional cada 7 años.  No es bueno apalancarse en lo ya sabido.  La evoluciona natural ha sido posible por la capacidad de las especies para cambiar de acuerdo con lo que el entorno marca.  El desarrollo profesional también requiere cambios y actualizaciones, y para ello, nada mejor que poner sobre el tapete  todas las habilidades recibidas, para moldearlas, adaptarlas y desarrollarlas.

Es necesario así un verdadero “consilience” de nuestras habilidades olvidadas, y llegar a una verdadera conjunción de conocimientos para beneficio propio y de la sociedad en que vivimos.


Los inventos del mañana

octubre 24, 2010

Título:  Ayer y Mañana.

Autor: Julio Verne

Editorial: RBA

2889.  Este es el año elegido por Verne para abrir una nueva ventana al futuro.

Tenía yo previsto hablar esta semana de música, y su escala, porque recordé gracias a una de las historias contenidas en este volumen de Verne, el origen de los nombres de las notas musicales en nuestro continente:  Guido de Arezzo tomó las primeras sílabas del himno a San Juan Bautista escrito por el historiador lombardo Pablo el Diácono:

Ut queant laxis Para que puedan
Resonare fibris Con toda su voz
Mira gestorum Cantar tus maravillosas
Famuli tuorum Hazañas estos tus siervos,
Solve polluti Deshaz el reato de
Labii reatum Nuestros manchados labios,
Sancte Ioannes ¡Oh, bendito San Juan!

Fue más tarde, en el siglo XVII, cuando Giovanni Battista Doni hizo un último cambio:  sustituyó la nota ut por do, para facilitar el solfeo, haciendo que todas las notas terminaran en vocal.  Se especula con el origen de do en  Dominus.

Pero en fin, me pareció más sugerente otra de las pequeñas historias contenidas en este volumen:  “En el siglo XXIX”.

¿El futuro?

Teniendo en cuenta la fama premonitora de Verne, ¿qué nuevos inventos nos propondría para el año 2889?  Como creo que el interés de la novela es innegable, y dejando media historia pendiente para los curiosos: por 25 pesetas cada una, adivine los inventos que Verne nos propone:  Por ejemplo, la videoconferencia…

Videoconferencia, aerocoches, aerómnibus, aerotrenes, acumuladores solares -acumulan en verano la energía sobrante para utilizarla en invierno, periodismo en directo, contadores para resolver ecuaciones de grado 95, meta lentes para contacto visual directo con las colonias de Júpiter, descubrimiento de nuevos planetas….

Interesante es la cuestión de la escasa previsión del futuro de los “contadores”.  Quizá no tuvo Verne noticias de Babbage.  Ciertamente se quedó corto en las capacidades de los computadores.

¿Se imaginan un escritor actual, sabiendo cual ha sido el resultado del siglo XX prediciendo los inventos que se sucederán hasta el siglo XXIX? Interesante ejercicio que podemos seguir en los comentarios.  ¿Cuales serán los inventos del mañana?

Mientras lo piensa, aquí les dejo una canción de Sinatra que habla del “Mañana”.  A disfrutarla.


La invisibilidad posible

julio 10, 2010

Título:  El secreto de Wilhelm Storitz

Autor:  Julio Verne

Editorial:  RBA.

Hace no muchos meses los medios de comunicación generalistas se hacían eco de una noticia asombrosa, que traía al terreno de la realidad lo que hasta ahora fue ciencia ficción:  El hombre Invisible.

Piense en una temática inverosímil, y no se asombre al comprobar que alguien la está investigando hoy en algún lugar del mundo: sólo hace falta ejercitar la paciencia -y los buscadores- para encontrar al científico afanado.  Incluso la máquina del tiempo que Wells llevó a la literatura es hoy objeto de investigación.

El propio Wells utilizó a menudo en sus novelas ideas fantásticas:  viajes en el tiempo, visitas alienígenas y hombres invisibles.  La ciencia ficción era abono en su labor.

Abrigo Invisible

Alguna de estas descabelladas ideas han sido finalmente implementadas.  En el caso que nos ocupa, científicos asiáticos han conseguido la invisibilidad, agarrándose esta vez a la tecnología.  Con cámaras y proyectores han logrado presentar el abrigo invisible, que dota a sus portadores de poderes los que Harry Potter o Frodo Bolsón, por nombrar algunos personajes más recientes, también disfrutaron en sus aventuras.

Pues bien, esta nueva “invisibilidad posible” -que me recuerda el forte-posible, pianno-posible, y otros muchos posibles con los que Antonio Salguero entusiasmaba a los estudiantes ayer en Azuaga– también estuvo presente en la obra del padre de la ciencia ficción, Julio Verne.

No está claro quién escribió primero su obra, Verne o Wells, porque la del primero, fue publicada póstumamente.  Y aunque hay quien duda de la paternidad de la novela actual -Verne padre o hijo- yo me inclino por el auténtico, Julio Verne.  La razón es muy clara:  No se conforma Verne con presentar la invisibilidad-posible, también pronostica el infrarrojo y el ultravioleta-posible (gracias de nuevo, Antonio), sin darles nombre, para intentar justificar la posibilidad de lo imposible.

En fin, creo que es buen momento para pensar que lo imposible  es posible, y está al alcance de la mano:  el trabajo bien hecho recompensa.  Al menos esa es la esperanza que a algunos nos queda.


De vueta a Costantinopla

abril 17, 2010

Título:  Keraban el testarudo

Autor:  Julio Verne

Editorial:  RBA

Nombra Pamuk en sus memorias de Estambul cuatro escritores melancólicos, y lo hace así para referirse al término hüzün que define en Turco un sentimiento propio de los habitantes de esta milenaria ciudad:  Yehyah Kemal, Resat Ekrem Kocu, Abdülhak Sinasi Hisar y, finalmente Tanpinar.

Escritores desconocidos probablemente todos para el lector occidental.  Sin embargo, también en el viejo continente se escribieron libros de Estambul, o Constantinopla, como se llamó hasta anteayer.

Estambul - Grabado de 1910

Si un escritor se ha destacado por escribir del mundo, sus países y ciudades, es Julio Verne.  Quizá deberiamos destacarlo no sólo por sus tratados de biología marina -20000 leguas- o de geología – viaje al centro de la tierra, que  ningún periodista a mentado tras la reciente erupción en Islandia. ¿Será este el cráter por dónde accedieron al Centro de la Tierra los expedicionarios?

Los libros de Verne también podrían considerarse  guías de viaje en pleno siglo XIX.

Leí Keraban hace varios años.   Entonces no conocía la torre de Gálata, ni Pera, ni el Bósforo, ni el Cuerno de Oro, ni el Mar de Mármara, ni los puentes que cruzan entre las orillas Europea y Asiática; ni había oído hablar de las 2000 mezquitas que llenan de plegarias las calles de Estambul;  ni conocía el perfil de una ciudad llena de cúpulas y minaretes, muy distinto a los modernos Skylines de ciudades occidentales.  Pero todo estaba ya en Keraban.

Porque Verne, sin visitar los lugares de los que habla, es capaz de mostrar lo característico de cada pueblo y sus gentes:  nos ofrece aquí una guía para rodear el mar negro, y pasar así de la Constantinopla Occidental, a la Oriental, sin cruzar el mar. Interesante guía para visitar Turquía.

¿Porqué semejante viaje?  Echen un ojo al libro, y al temperamento del protagonista, probablemente característico de una parte del pueblo turco -que en su día no permitió que las corridas de Toros prosperaran allí.

En cualquier caso, creo que Estambul – o Constantinopla- merecen una vuelta.  Seguiremos informando.


El hombre y la luna

julio 24, 2009

Título: The Speaker for the death

Autor: Orson Scott Card

Editorial: Tor

Celebramos esta semana el 40 aniversario del mayor salto que el hombre haya realizado nunca, el que permitió poner el pie en la luna y volver.  La historia de nuestra especie en la tierra va unida indisoluble a nuestro único satélite.  Desde que la escritura se inventó, ríos de tinta han inundado el pensamiento colectivo, soñando historias sobre paisajes lunares.  Lo que Verne describió magistralmente hace más de 100 años, se convirtió finalmente en realidad.  Los Barbicane y Columbia se transformaron en Neil, Armstrong y Collins y su Apolo XI.

También la historia de la música está llena de referencias lunares.  Una de las grandes del Jazz, Ella Fitzgerald, ya nos decía cuan alto estaba la luna.  Y a pesar de todo, conseguimos dar el salto.

Nada hay más fascinante para el hombre que pensar en el más allá, trascender los límites naturales e intentar superarlos.  Un día fue el océano inabarcable, repleto de monstruos marinos, y hubo un Colón, y otros marinos con menos suerte mediática.  Otro día tocó el turno al cielo que nos cubre.   ¿Cuál será mañana el límite desechado?

La ciencia ficción siempre corrió veloz delante del empeño humano.  Si Verne fue el creador del género, con obras como “de la tierra a la luna”, el autor que hoy nos ocupa es uno de los más reconocidos actualmente.  Orson Scott Card ha alcanzado éxito mundial, entre otras obras, por la saga protagonizada por Ender.

La voz de los muertos es una curiosa obra repleta de ciencia, especulación y ficción, ingredientes claves para un suculento menú, aderezada con razones éticas, que nunca están de más en lecturas frecuentadas por públicos juveniles.

La Voz de los Muertos

La Voz de los Muertos

Orson Scott Card logra superarse a sí mismo en La Voz de los Muertos.  Si el Juego de Ender fue un éxito notable, la voz de los muertos llega aún más lejos, jugando con relativismo, xenobiología y castas sociales, y recibiendo los premios Núbula y Hugo a la mejor novela de ciencia ficción.

Logra Scott crear una escenario bastante creíble desde el punto de vista científico, entrando en la ficción con su dispositivo de comunicación “ansible” y un personaje secundario curioso: Jane, conciencia surgida de la red de computación y comunicación.  Si bien Jane parece ser viable en el futuro (la simulación de conciencia no debería plantear problemas tecnológicos, aunque la existencia real de la misma sería simplemente imposible de demostrar), la comunicación a velocidad superlumínica parece difícil.

Bien es verdad que recientemente, y utilizando partículas subatómicas, y el bien conocido -aunque defícilmente entendido- “entanglement” se ha conseguido teleportación de información a distancias de laboratorio.  Quién sabe si en el futuro, estos nuevos canales de comunicación “instantáneos” sean una realidad.

Y entonces…  ¿Qué se les ocurrirá a los futuros escritores de ciencia ficción, para que el hombre sea de nuevo feliz soñando con la luna inalcanzable?


De Barcos y Aviones

junio 26, 2009

Título:  Mistress Branican

Autor: Julio Verne

Editorial:  RBA

Hace pocos días escuchamos atónitos la triste noticia del desaparecido vuelo de Air France, que camino de París fue succionado por una tormenta oceánica.  Aunque noticias como ésta sirven para alimentar el terror de los por otra parte convencidos detractores del transporte aéreo, las desventuras en viajes transoceánicos han sido motivo frecuente de la literatura.

Trata el libro de hoy una desventura marítima, en una época en la que el público vivía acostumbrado a las noticias de catástrofes, y resignado despedía a los suyos confiando en una travesía propicia y esperando una reunión próxima en el más acá.  Situación muy diferente, la de Misstress Branican, a la de los modernos familiares de viajeros que confiados despiden entre chanzas a los parientes que embarcan en vuelos transcontinentales, sabedores de la seguridad del medio.  He aquí la gran diferencia, y el porqué de la notoriedad de noticias sobre desastres aéreos o navales.

Ocean Liners - Mauritania

Ocean Liners - Mauritania

Quizá, desde que los modernos “liners” comenzaran a surcar los mares, en períodos de paz, los avances tecnológicos han permitido prever y mitigar los efectos de la natural destemplanza y altivez ocasional de la atmósfera, que sacude y vocea a los intrépidos que osan desafiarla.  Desde el hundimiento del Titanic, accidentes aéreos y navales no debidos a la obra maquiavélica del dios Marte, invocado con frecuencia por el hombre, han sido notablemente reducidos por la industria humana. Lujo y Glamour de los viajes transatlánticos por fin aislados razonablemente de imprevistos indeseables.  Situación muy diferente a la descrita por Verne en el Siglo XIX  (por cierto, si quieren un buen libro de barcos, no se pierdan SHIP de DK, y sobre lujo y glamour, quizá la obra de mi amigo JJ:  Lujo y Glamour.net)

A lo que íbamos:  Mistress Branican,  no desiste en un empeño platónico, ejemplar y desesperado:  la búsqueda de los posibles náufragos.  Empresa semejante afrontan hoy los efectivos aéreos ante la desgraciada suerte del vuelo de Air France en territorio atlántico, aunque sabedores esta vez de la imposibilidad de salvación.  Ojalá las ventajas tecnológicas modernas, incrustadas en cajas negras, permitan discernir las causas del suceso, y evitar futuras desgracias ocasionadas por similares circunstancias.

Y sirva la perseverancia pasada de la ficticia Misstres Branican, como ejemplo para las actuales patrullas que buscan los restos:  aunque la esperanza de encontrar supervivientes no existe, el descanso psicológico fruto de la sepultara de los fallecidos bien vale el esfuerzo.


El periodismo del siglo XXI

mayo 29, 2009

Título:  Claude Bombarnac

Autor:  Julio Verne

Editorial:

Julio Verne fue un curioso autor del que ya hablamos en este blog en semanas pasadas.  Su inagotable colección de novelas, ha generado infinitos personajes: Phileas Fog, Cesar Cascabel, Passepartout, Capitán Grant, Martín Paz, Miguel Strogoff, Claude Bombarnac… la lista es tan larga como su serie de 60 novelas sobre viajes extraordinarios.

Verne, al contrario de lo que la leyenda urbana difunde, viajó más que muchos congéneres de su época, llegando a visitar tierras transoceánicas;  pero sin duda la ficción descrita superó con creces las aventuras vividas por el autor.

Hoy nos toca referirnos a una obra poco conocida que trata un tema importante:  el periodismo.  Si la semana pasada tocábamos la temática de la mano de un periodista comprometido, y cuyo trabajo ha merecido el aplauso internacional unánime, hoy nos toca un personaje de ficción:  Claude Bombarnac.

Bombarnac es una suerte de reportero y corresponsal del diario Siglo XX, a la caza de noticias.  Recorre infatigable en el ferrocarril transasiático paises lejanos en busca de sucesos.  Quizá Verne reflejaba en el personaje una parte de su avidez de aventuras, viajes y narración.  Precisamente el teatro de sus operaciones nos recuerda otros personajes ficticios del gremio:  El periodismo ha  sido argumento frecuente en la literatura, teatro,  cine y hasta cómic.  Porque si un reportero ficticio ha alcanzado fama mundial, debemos buscar su origen en el cómic:  Tintín.

Hace más de 30 años tuve en mis manos -y aún conservo- un ejemplar de la considerada por muchos mejor aventura de Tintín:  Tintín en el Tíbet.  No conocía yo -en aquellos ya lejanos días- la serie ni el autor, pero esta obra maestra me pareció ya entonces maravillosa por varias razones: un trazado claro y personal,  dibujo limpio y preciso, y una descripción gráfica y documentación del Tíbet, Katmandú, y en general Asia, que me fascinó y me trasladó un paisaje monumental, el de las cumbres nevadas de la más alta montaña del mundo.  La aventura narrada, rayando lo fantástico, con la presencia del Yeti, y el aroma espiritual de los monasterios y monjes Budistas, me parecieron simplemente Geniales.

Tintín en el Tibet

Tintín en el Tíbet

Hergé supo con el personaje recorrer paraísos lejanos -muy cercanos a los que Claude Bombarnac visita de la mano de Verne, mostrando aventuras aptas para todos los públicos -especialmente niños, y con una historia humanitaria de fondo:  periodista en busca de amigo perdido en el Tíbet.

Historia muy opuesta a lo que sucede hoy:  el periodismo nos impide asistir impasibles al caudal de truculentas noticias vertidas en las televisiones.  Es un trago de difícil digestión, contemplar la actualidad acompañado de menores deseosos de conocer el mundo en que viven.  La frecuente petición de los maestros de primaria a sus pupilos de noticias actuales, plantea a los progenitores la necesidad de circunscribir dicha tarea escolar de búsqueda de información al tiempo deportivo de los noticieros, pretendiendo evitar descalabros educativos.  Porque hoy día, tomar un desayuno, reposado con la infancia y contemplando las noticias, se hace imposible.  Nos sirven en el menú televisivo tostados cadáveres untados de agria mermelada sangrante, o un buen vaso de aguas turbulentas inundando aldeas remotas, abundantes peleas entre racistas hombres color chocolate y otros crema o el chorizo de turno que podría sustituir las salchichas con bacon a la mesa, por no hablar de otros manjares y géneros servidos con violencia.

Recientemente publicaban la debacle del sector periodístico en Norteamérica, con despidos masivos en los últimos años.  Dicen que el problema radica en las nuevas tecnologías y su capacidad para suprimir el papel y llevar instantáneamente las noticias al lector a través de la red.  Yo creo que hay un problema mayor de fondo cuya raíz no es tecnológica, sino ética y espiritual: la falta de objetividad, búsqueda del sensacionalismo y la libertad de expresión como culmen del Universo.  Los lectores son cada vez más conscientes de que  les dan gato con piel de liebre y que la libertad del periodista hace trizas su sensibilidad personal.  Quizá algunos periodistas modernos no hayan oído hablar de la faceta humanitaria de su negocio.

Las noticias periodísticas enlatadas, manipuladas, manufacturadas y arrojadas sin posibilidad de elección, al uso en las cadenas de televisión actuales, están abocadas a la extinción, como parte ya de la historia del siglo XX. Esperemos que el periodismo del siglo XXI siga difundiéndose en periódicos y otros medios que permiten saltar, buscar, elegir, releer e incluso tirar las noticias si nos disgustan.  Y esperemos que los periodistas tengan sensibilidad social y humanitaria.

Y puestos a elegir periódico cargados de noticias, prefiero los de papel con sus múltiples utilidades, y su fácil reciclaje: como papel secante, por ejemplo, o proporcionando una doble lectura cuando actuan como forro de libros, o socorrido envoltorio para un castizo desayuno de churros.

Larga vida al periodismo humano y a los periódicos de papel.