Canal de Jazz

octubre 2, 2009

Título:  The Building of The Panama Canal in Historic Photographs

Autor:  Ulrich Keller

Editorial:  Dover

Los comienzos del siglo XX fueron asombrosos.  Y el final del XIX.  Algunos se maravillan de los prodigios actuales de las nuevas tecnologías.  Echen un ojo a lo que hicieron los visionarios de entonces.

Mientras el hombre se debatía entre la vida y la muerte para abrirse camino en Panamá, nacieron los que a la postre abrirían una brecha profunda en la historia de la Música.

Hace 100 años llegaron de visita tres genios que colaborarían en la revolución del Jazz:   Ben Webster, Lester Young y Benny Goodman. Sin ellos, la música del siglo XX hubiera sido otra.

Mientras tanto, un buen grupo de osados ingenieros luchaban por abrirse camino en la vida, y en la naturaleza.  Lo que para el equipo Francés dirigido por Lesseps fue un rotundo fracaso, fundamentalmente económico, el empeño Americano permitiría a la postre convertir en éxito empresarial.  Y Lesseps venía precedido por el Canal de Suez.

También en aquella época, algunos como Goodman luchaban por salir de la pobreza.  Nacido en los barros bajos de Chicago, logro que la fuerza del viento madera soplara en su niñez para salir a flote del profundo estrato social en que vivía.  Aún no tocaba su clarinete cuando el Canal de Panamá era inaugurado.

Canal de Panamá

Canal de Panamá

Pero el Canal de Panamá se llevó por delante más de 22.000 vidas humanas.  Fue la estrategia americana la que finalmente produjos sus frutos:  Una lucha sin cuartel contra el portador de la fiebre amarilla, el mosquito que tuvo en jaque a la expedición francesa en sus años de pesadilla;  un excelente sistema de transporte ferroviario construido ad hoc para la evacuación de escombros y finalmente, una idea acertada de cómo construir el canal, mediante  exclusas escalonadas a lo largo del recorrido.

Podemos imaginar la opulenta travesía de algún crucero de lujo cruzando el Canal a principios del siglo XX, repleto de turistas curiosos.  Probablemente alguna Big Band inspirada en la música de los maestros del Jazz amenizaría las noches de mar.

Es una suerte que compañías como Iberia, que cubren con regularidad el camino a Panamá, se hayan acordado en este año de Centenario de los maestros Webster, Young y Goodman.

No pierdan ocasión de viajar a Panamá, contemplar el prodigio de la obra, y escuchar a los grandes del Jazz en el Canal musical de Iberia.


Que Dios les bendiga

septiembre 25, 2009

Título:  La Paradoja

Autor: James C. Hunter

Editorial:  Ediciones Urano

14 horas, 840 minutos, 50400 segundos. Tortura inevitable para saltar el océano. Hablaba Stevenson en otro siglo de los insufribles viajes transoceánicos. Temblor continuo en barcos de vapor; terremoto mecánico transmitido con persistencia desde la sala de máquinas hasta la última recámara ocupada por desafortunados viajeros.

Ocean Liner

Ocean Liner

Diferencia extrema con el lujo y confort de los modernos Liners. Colmados de exquisitez, permiten a los viajeros disfrutar la navegación. Porque viajar en un moderno crucero permite convertir el trayecto en experiencia vital. Contemplar el océano en toda su magnitud, inabarcable, profundo, virtualmente infinito tras días de navegación, es una aventura prodigiosa, que solo los hombres de mar, conocen con precisión.

El avión de hoy, en su rápido desplazamiento, recuerda el barco de ayer. Incomodidad, frío mal disimulado por escuetas mantas, ruido de motores, turbulencias, noches en vela: una inevitable pesadilla para alcanzar un destino. Pero 50400 segundos dan para mucho leer.

El libro de hoy trata del liderazgo. Bonito tema para hombres de negocios o dirigentes varios. Porque el congreso causante de este viajes va dirigido a potenciales lectores: empresarios, universitarios y políticos; gente de toda condición con posibilidades del ejercicio del liderazgo. Pero no se engañen, el libro de hoy podría parecer a muchos políticamente incorrecto en España, no así en Panamá.

Autobús Panameño

Autobús Panameño

Panamá es un interesante país de contrastes cromáticos, meteorológicos y lingüísticos. A la multicolor cultura que inunda la capital panameña, con curiosos autobuses enemigos de Kioto y pintados de disonantes colores, carteles publicitarios que se mezclan en barroca confusión a ambos lados de unas vías atestadas de tráfico, se unen los monumentales aguaceros que en la estación húmeda vienen a permitir el tráfico interoceánico que nutre al País.

La reciente oficialidad de la lengua inglesa, junto con el clásico español, es algo natural y resultado del baño cultural que los hasta anteayer copropietarios norteamericanos están propiciando al sur de su frontera. Si hispanoamérica lleva su lengua y su cultura al norte, lo propio han venido practicando los incómodos y ruidosos vecinos del norte, con manifiesto afán colonizador.

En este pequeño y próspero País, en cuyos escaparates se anuncian sin pudor días de asueto por fiestas religiosas propias de los empresarios judíos, se ha celebrado el congreso.  Y un ministro de la nación, nada menos, acabó su discurso con una curiosa frase: “Que Dios les Bendiga”.

¿Se imaginan a algún político Español pronunciando tamaña osadía? Las revueltas de la historia han llevado a considerar cualquier referencia a Dios en la vida pública española como algo indeseable en una sociedad laica. Y es por esto que el libro de hoy, aunque escrito en un tono paternalista y no precisamente académico, con estereotipos forzados a veces, puede conducir a algunos a desechar la propuesta de uno de los gurús de la economía empresarial, parte de la lista Fortune 500. Inaceptables propuestas en la nueva sociedad de la Educación para la Ciudadanía.

Da la impresión, que algunas ideas y principios son solamente válidos hoy día si provienen de unas determinadas fuentes. Sino, mejor borrarlas del mapa. Esto me recuerda a una joven estudiante Erasmus, que en cierta ocasión me hablaba en Milán de su manifiesto desinterés en una posible visita a la Última Cena de Leonardo da Vinchi, porque ella, faltaría más, era atea. Creo que la apertura de miras y horizontes que persigue el programa Erasmus (orgasmus según otros, calificativo más certero del concepto), no se había consumado en semejante estudiante (¿o será estudianta, señora ministra?).

Pues eso, si Vd quiere ser un líder, quizá le convenga echar un ojo a este libro en su próximo viaje. No preste mucha atención al envoltorio estilístico, para olvidar, sino al fondo de la cuestión.

Y quién sabe, quizá le de que pensar.