Los últimos días de occidente.

noviembre 15, 2015

Título:  Los últimos días de pompeya.

Autor:  Bulwer Lytton.

Editorial:  Club Internacional del Libro.

Aún careciendo de datos concretos, hizo bien Lytton en entrelazar en la historia de la destrucción de Pompeya las desventuras de algunos cristianos que tratan de sobrevivir difundiendo su mensaje en un imperio en liquidación.  Aunque fue una catástrofe natural la que sepultó la ciudad a los pies del Vesubio, el conflicto de religiones de entonces conviene hoy recordarlo más que nunca, cuando los islamistas radicales siembra de terror París y anuncian la próxima conquista del Vaticano y la exclavización de las mujeres de occidente.  Parecería un chiste si no fuera por quienes lo anuncian.

La tercera guerra mundial ya está aquí, y contra todo pronóstico tiene forma de cruzada, la que debe librar occidente contra los radicales islámicos.  La libertad y democracia construida durante siglos sobre un continente cristiano que tuvo que librar batallas para defenderse, vuelve hoy a estar en el punto de mira de algunos que se consideran defensores del Islam.

Hace poco debatió Europa su novedosa constitución, y fue imposible llevarla adelante por un mal entendido principio laico que hace a muchos cortar las raíces que dieron la vida a nuestra civilización.  Esta persistente renuncia a la cultura y tradición cristiana de occidente es el caldo de cultivo para las células cancerígenas que el estado islámico va llamando a la acción, y el catalizador de nuevos partidos extremistas que surgen como reacción cáustica a tanto despropósito.

Nunca es tarde para reflexionar.  Esperemos que nuestros gobernantes tomen nota de lo que el siglo XXI augura y que los terribles atentados de los últimos 15 años no sean un preludio de los últimos días de occidente.


El séptimo arte

diciembre 3, 2012

Título:  Un Americano en París.

Autor:  Vicente Minelli – Textos Gregorio Belinchón

Editorial:  El País.

Hace ya varios años, sacó adelante el País, con el apoyo de Telefónica, esta colección de libros-películas que pone en manos del aficionado jóyas del séptimo con aderezo.  Porque si un buena elección gastronómica queda ensalzada con una descripción poética de las viandas, una buena película también gana cuando el espectador ha sido ilustrado previamente.

Un americano en París es una joya desde muchos puntos de vista.  Gershwin, el compositor de la obra sinfónica con el mismo título, creía firmemente en que el Jazz podría ser raiz y cumbre de futuras obras sinfónicas.  Vivió una temporada en París y aspiró a estudiar con Ravel y Stravinsky.  El ambiente de la capital y los sonidos de la calle están tan presentes en la obra, que el compositor utilizó claxons de los taxis parisienses en su estreno.

Si el ambiente de París influyó en la composición, el arte francés y europeo fueron referente en el vestuario de la más dilatado número musical de la película:  Monet, Toulouse-Letrec, Van Gogh y Rousseau prestan su obra para ambientar los pasos finales de Gene Kelly y Leslie Caron.

Mucho puede decirse de esta obra de arte múltiple, que auna cine, música, baile…  No se pierdan el número final de 18 minutos.  Pero como adelanto, una pequeña muestra no prevista inicialmente y resultado del empeño de Kelly por trabajar con los más pequeños.  Disfrútenlo.

 

 


April in Paris

septiembre 18, 2009

Título: Color and Texture Bible

Autor: Adrienne Chin

Editorial: Firefly Books

A estas alturas, los habituales del blog ya habrán descubierto que los libros de provecho pueden encontrarse en cualquier sección de una buena librería, incluyendo las de diseño y artes decorativos.

Y precisamente este libro, que algunos podrían considerar imprescindible para un proyecto de decoración, es curioso por varias razones, entre ellas la atinada selección del autor de títulos y descripciones, a veces casi poéticas, asociadas a esquemas de color y texturas propuestos. Entre ellos, el elegido como cabecera de hoy.

A los amantes de la buena música este título no puede dejarles indiferentes. Magnífica canción que Ella Fitzgeral hizo inolvidable. Si no la conocía, aquí la incluimos para que pueda degustarla como música de fondo.  Agradecemos a Youtube la disponibilidad del material.  Youtube es una herramienta tecnológica, que probablemente será más valorada en el futuro como archivo visual que como televisión por internet.

El primaveral mes de Abril y la ciudad de París son una buena combinación. El habitual entoldado gris parisino, filtro nuboso de rayo solares, arroja sobre monumentales fachadas de edificios históricos y bulevares populosos esas tonalidades difusas y colores pasteles, suavizados y difuminados, que tan gratos recuerdos provocan a los que alguna vez fueron efímeros visitantes de la ciudad de la luz y del amor.

Tal combinación y retrogusto, que dirían los del vino, permitió el autor del libro seleccionar dicho título como inspirador de un contraste colorístico, esquema de color, muy adecuado para una bonita decoración. Sí, este libro de hoy trata del color como elemento decorativo, además de materiales y texturas.

Ya se percataron los artistas de principios del siglo XX que decoración y arte pueden fundirse y convertirse en una sola cosa. El Art Nouveau y Deco abrieron una nueva senda en esta línea.

 

Calle de París, Día lluvioso

Calle de París, Día lluvioso

 

Calles plateadas por reflejos lluviosos, tan bien evocadas por pintores impresionistas como Caillebote; amarillos diluidos y azules grisaceos, conforman, entre otros, este particular esquema de color. Pero no se pierdan otros muchos -hasta 180- con nombres y descripciones tan sugerentes como: “Sunlight & Drewdrops”, “Chineese Lady”, “Gray Bouquets”, “Flower Shower”, “Strawberry Fields”…. y muchas, muchas,  decenas más.

Echen un ojo a este interesante libro, no se arrepentirán, y probablemente alguna de las habitaciones de su hogar cambie de tono aunque para ello tenga que romper sus esquemas (de color).


Darwin Deco

marzo 27, 2009

Título:  New York Deco

Autor: Richar Berenholtz

Editorial:  Welcome Books

Como el año de Darwin va a durar un rato, no está demás referirnos a él de nuevo, como tampoco estaría mal hablar de Pablo de Tarso -sí, el conocido San Pablo bíblico autor de numerosas cartas- personaje que comparte protagonismo con Darwin y Galileo este 2009.  Otro día será.

Es notable el hecho de que a pesar de los intentos de algunos por atrincherarse en sus respectivos dominios, sean estos científicos, artísticos, religiosos, políticos o cualquiera otro, al final, todos los caminos conducen a Roma, y las ideas y creaciones, humanas o divinas, confluyen y alimentan el caudal cultural, tal como los torrentes de montañas se hacen uno colina abajo.

Las ideas de Darwin han inspirado a gentes notables, no solo científicos, que también hubo y hay artistas, tecnólogos y novelistas inspirados por la evolución.  Es curioso que la lectura del libro que hoy comentamos nos traiga de nuevo este tema a portada, aunque esta vez de mano del arte.  Porque este valioso libro nos habla de Nueva York desde la perspectiva del arte, y con la mirada de un fotógrafo que debe andar enamorado de la gran manzana, pero más aún del Art Deco. Y el libro es un regalo para la vista, el tacto -una encuadernación de lujo en tela-, y quién sabe si en el futuro para el bolsillo:  es una edición numerada de 5000 ejemplares, con una magnífica fotografía original firmada por el autor -por cierto que aquí me referiré al ejemplar 316/5000.

Radio City Music Hall

Radio City Music Hall

Como Berenholfz nos muestra, afortunadamente todavía es posible visitar las ciudades y contemplar sus monumentos, sin previo pago de impuestos revolucionarios a mafias que dicen defender los derechos de los autores.  Es una suerte que los arquitectos posean una amplitud de miras superior a la de muchos pretendidos músicos.

Es este un buen libro para conocer de cerca alguna de estas colosales construcciones, que fueron revestidas y decoradas profusamente en una época difícil.  Porque arquitectos y artistas tramaron un complot magnífico para tatuar Nueva york con terracota policromada, geometrías metálicas, neones multicolores, acompañados de música jazz y grandes Big Bands  deleitando al público en emblemáticos lugares como el Radio City Music Hall.  Por cierto, si les gusta el jazz, no se pierdan el disco Special Quartet Namouche, digno de los mejores pubs neoyorkinos.  Gracias a músicos con visión de futuro,  todavía es posible descargar y escuchar jazz sin infringir ninguna ley de copyright.  Habrá que recompensar a estos artistas, acudiendo a sus conciertos.

El Art Deco tiene una expresión fundamental en esta ciudad Americana, que supo dejarse influir en una época de obras faraónicas por las propuestas novedosas sugidas en la Exposición de artes decorativos de Paris de 1925, done las Bellas Artes, el cubismo y la decoración se unieron para proponer esta novedosa aplicación práctica del arte, heredera también en parte del Art Noveu y del Modernismo de provincias surgido en Europa.

Supieron los artistas dejar su huella en ese bosque de rascacielos, que surge curiosamente durante y después del gran crash del 29.  Parece paradójico comprobar cómo en épocas de crisis, la construcción y el arte llegaron a un punto álgido en Estados Unidos.

Fue esta la época del Chrisler Building, el Empire State, el nuevo Waldorf Astoria, y otros muchos edificios que incorporaron el Art Deco como seña de identidad.  Cada uno de estos edificios tiene una historia que contar, de renovación, apuesta de futuro, atención exquisita al cliente -caso del edificio sede del famoso hotel Waldorf Astoria, que entre otras cifras récord, ostenta una bien curiosa:  mantener durante 100 años una interesante ensalada de nueces, apio y manzana.

Pero no toca hoy hablar de menús suculentos, sino de arte, edificios y ciencia.  Destaquemos en esta línea el Chanin Building, cuya fachada alberga un imponente mural:  Un capítulo interesante de la teoría de la evolución insertado en una obra Deco Neoyorquina.

Chanin Building

Chanin Building

Situado entre la 122 este y la calle 42, fue diseñado este edificio por Sloan & Robertson entre 1927 y 1930 junto con Irwin S. Chanin.  De 56 plantas con estructura Art Deco y 649 pies de altura, era el tercero más alto del mundo cuando fue terminado, y uno de los más significativos en el perfil metropolitano de la época.

Como decíamos, entre otros elementos ornamentales, surgido de la inspiración de Chanin tras su visita a la “Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes” del 25 en París, algunos de los mas exquisitos elementos Deco nunca creados en Nueva York tales como una banda de terracota con grabados de hojas o, lo que más nos interesa, un gran frontal con la teoría de la evolución, mostrada en su transitar desde la ameba, pasando por la medusa y el pez, hasta el ganso…

Resulta curioso como los artífices de tamaña empresa, buscaron primero su inspiración en las artes estéticas de París, y luego en las teorías científicas que se asentaban y tomaban fuerza a principios de siglo.

Nada que ver con algunos modernos gestores que entienden su trabajo como fruto de la ciencia infusa que les infunden el sillón que ocupan, y que a golpe de talonario, deciden adquisiciones millonarias sin encomendarse a Dios ni al diablo.  Tomen como ejemplo el supercomputador(cito) Lusitania, adquirido por estos lares por el gobierno de turno, sin pedir opinión ni a Dios ni al diablo.  Pero esa es otra historia, y habrá tiempo de hablar de ella.