Una de piratas.

diciembre 28, 2016

Título:  Bolsa de viaje.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

Con la excusa de un premio a los mejores estudiantes, cosa cada vez menos habitual en nuestro moderno sistema educativo, aprovecha Julio Verne para presentarnos un viaje a las Antillas interceptado por una banda de piratas.

El término pirata, según los diccionarios más extendidos, se asocia con el robo, aunque en época de bucaneros y filibusteros, incluía entre los delitos practicados el asesinato y otras lindezas.  Conocemos piratas de esta índole en la actualidad, pero son más los que actualmente asocian el término a la industria tecnológica, y el pirata es así habitualmente descrito como el que practica el robo de datos, ya sea por cuestiones monetarias o de disfrute personal.  Pero no siempre fue así. De hecho convendría distinguir el término hacker, acuñado a finales de los 70 por el de pirata.

El hacker se inició como el paria que lucha por sus derechos en un mundo dominado por las grandes corporaciones;  cuando éstas negaban información importante a los programadores, estos se veían abocados a la ingeniería inversa para extraer de los dispositivos lo que sus fabricantes les negaban.  Además, un sentimiento de hermandad permitía luego compartir esos datos, y ahí surgían los conflictos con el establishment:  unos outsiders podían construir lo que hasta el momento solamente el fabricante suministraba.

Estas luchas de poder, que se iniciaron quizá por razones moralmente aceptables, devinieron en lo que hoy conocemos:  aunque siguen existiendo estos hackers de guante blanco sin fines lucrativos cuyo objetivo es aprender y compartir conocimientos, son muchos más los que buscan con su conocimiento sacar tajada caiga quien caiga.  Aquí como en tantos otros ámbitos, es el uso que se hace del conocimiento el que determina su bondad.

Así que no tenga miedo de ser un hacker;  Tema más bien caer en el “lado oscuro”.


La Gallina de los huevos de oro

abril 3, 2009

Título:  The Cucko’s Egg

Autor: Cliff Stoll

Editorial: Pocket Books

Tres temas muy naturales hay esta semana sobre mi escritorio:  árboles, pájaros y huevos. Los tres componen una muy natural relación, y si no hay pájaro sin huevo y huevo sin pájaro, las más de las veces, los árboles son imprescindibles para ambos.

Si en “tres pájaros de cuenta”, nos relata Delibes la historia familiar de ejemplares muy comunes en nuestras tierras, hoy hablaremos de uno de ellos, el cuco, aunque en esta ocasión para comentar un libro bien diferente, y que trata más de problemas tecnológicos, que de fauna y flora.

Porque en “El huevo del cuco” (The Cucko’s egg) no interesa tanto el pájaro en cuestión, como sus costumbre sociales, y la precisa metáfora de sus huevos impostores, – con esa capacidad del Cuco, descrita poéticamente por Delibes,  para  pintarlos y motearlos, como si se tratara de un concienzudo artista que fabrica huevos de pascua.  Pero este pájaro artista tiene algo de bohemio y liberal, muy como los suyos, con una interesante faceta de progenitor libertino, que endilga la prole en nidos ajenos,  asignando pelargonas de oficio cual agente burocrático, mientras él se divierte en otros menesteres.

Huevo de Pascua

Huevo de Pascua

El libro en cuestión, the cucko’s egg, es un clásico en la literatura de sabotajes informáticos, quizá el primer caso real documentado. Llegó a Bestseller del NewYork times en su época.  Y todo sea dicho, aunque el libro no rezume literatura, engancha su lectura como cualquier historia de Sherlok Holmes.

Curiosamente llegó a mi horizonte bibliográfico de la mano de Guy Consolomagno y su Mecánica de Dios (God Mechanics), del que espero poder hablar algún día.   Consolomagno fue profesor del autor, Cliff Stoll, astrónomo de formación este último, y como muchos, reconvertido en administrador de sistemas.  Su etapa en Berkeley nos ha dejado esta magnífica histora real que puede leerse como novela policiaco-detectivesca-tecnológica.

El libro en cuestión ha tenido tanto éxito, que todo tecnólogo/científico debería leerlo, y no soy yo el primero que hable de él:  ya mi colega Juan Julián Merelo en su famosa Atalaya lo comentó hace una temporadita.

El libro tiene mucha gracia, porque además de presentar un caso real de espionaje informático, con un ataque muy serio a los sistemas de la Universidad de Berkeley, y su detección fortuita gracias a unos centavos de dolar mal contados, nos muestra la evolución del autor, becario en la época y con una visión típicamente “alternativa” de muchos jóvenes sobre los gobiernos, agencias y medios de comunicación.  Digo que el propio autor muestra su evolución hacia una compresión más real de su papel, y la necesidad de colaborar con la CIA, el ejército, y el propio gobierno.

Los huevos de oro

Los huevos de oro

El libro debería ser de “lectura obligatoria” para estudiantes de Tecnologías de la información y las comunicaciones.  Muy recomendable obra para conocer a fondo qué sucedio con la seguridad de los sistemas de una Universidad, y como la propia tecnología sirvió para perseguir al criminal a través de las líneas de comunicación, saltando de país en país y de continente en continente, con la ayuda de una impresora matricial dedicada a volcar la información puenteada de un terminal de textos.

Volviendo al tema de los huevos,  y hoy día que las TICs se han constituido en el sector privilegiado, con continua mejora de resultados a pesar de la crisis, quizá sean la moderna gallina de los huevos de oro.  Habrá que cuidarla para que sea muy longeva.