Muchos Gatos por liebre

octubre 7, 2012

Título:  Kafka en la orilla.

Autor:  Haruki Murakami

Editorial:  Tusquets.

 

Con este comentario no pretendo alinearme con nadie, ser vocero de otros o hacer oposición alguna.  Hacía tiempo que quería leer a Murakami,  hasta hoy.  Me recomendaron Kafka en la orilla, y con este título interrumpí una insípida novela de Julio Verne -no todas las suyas son obras maestras.

Murakami es capaz de atrapar al lector con su prosa, que teje con maestría;  posee una característica voz propia y notable capacidad para construir una trama sugestiva.  Por otro lado es un autor que trata de verter sus conocimientos en el texto.  Quizá con el mismo título ha querido que el lector busque lo que no hay:  temas kafkianos con mensaje.  En fin, que Murakami cumple con las normas y no digo yo que no merezca premios como escritor.

Ahora bien, Kafka en la orilla es cuanto menos una decepción, y en el peor de los casos una pérdida de tiempo.

La historia del joven que huye recuerda al protagonista de “El Guardián entre el Centeno”, pero la obra de Murakami, al contrario que la de Salinger, que ha sido  durante generaciones libro de lectura obligatoria en Secundaria, es todo menos recomendable para un adolescente:  historias explícitias de incesto, promiscuidad y señoritas de compañía, maltrato animal y asesinato.  Nada de textos sugestivos, sino detalles morbosos que hagan revolverse a cualquier joven lector.

¿Cual es el objetivo del señor Murakami?  Las dotes narrativas pueden expresarse de muy diversos modos.  Pongamos un ejemplo:  podemos describir la cultura Mexica sin relamernos con los pormenores del sacrificio humano.  Murakami se ve que busca un objetivo distinto aquí.  Poco le importa la historia, que deja sin solución.

Una interesante historia que alguien podría incluir en el realismo mágico, o en el surrealimos, acaba mal resuelta, y peor terminada.  No hay solución al planteamiento de la obra, y si el lector se encuentra atrapado durante la lectura, sufre una decepción definitiva al llegar al final.

En resumen, y en términos estándar, leer esta novela es en el mejor de los casos perder el tiempo.  Con esta historia con gatos, nos han dado gato por libre.

Good bye señor Murakami.


La eterna juventud

febrero 26, 2010

Autor:  J. D. Salinger

Título:  El Guardián entre el Centeno.

Editorial:  Alianza Editorial.

Dicen que Salinger no era hombre de masas, ni de Ágoras.  Huía de las cámaras y se recluyó desde bien temprano.  Ahora que partió definitivamente, es buen momento de revisar algunas de sus obras.

Y este particular clásico nos fue recomendado varias décadas atrás por una profesora de literatura, en algún curso del BUP de la época.  Pero postpuse su lectura.  Hasta hoy.  A todo cerdo le llega su san Martín.  Eso dicen.  Y al protagonista del libro…

El Guardián entre el Centeno

Jo!  Bueno es el protagonista de marras!  Qué les voy a contar.  Lo primero es que ciertamente me he reído.  Jo! como me he reído algunos ratos.  Pero lo cosa tiene truco, el doble fondo es palpable.  Lo primero: efectivamente, el libro merece la pena.  Y se lee en un rato.  Vamos que se lee en dos días, o en dos horas. Pero no por eso hay que leerlo.  O no leerlo. No se si me entienden.  Eso dice a veces el protagonista, que no sabe si le entienden.

Ahora bien, un adolescente que se coge unas curdas memorables, y que se va de piiiiiiiiiiiiiiiii (pues eso), no me parece un ejemplo notable para la juventud.  El tío reconoce estar como una regadera, que lo está, y ahora dice blanco y luego negro, cosa por otra parte normal en cerebros hormonados prejuveniles.  Pero de ahí a proponerlo como modelo hay una distancia (porque no olvidemos, que la búsqueda de modelos es objetivo primario de ciertas edades, y lo queramos o no, cualquiera que sea elevado a pública contemplación, de un modo u otro se convierte en modelo).  El tío está medio loco, y hace las cosas por impulso (eso que buscan los vendedores con sus anuncios, y que ha permitido agotar existencias de e-readers en las tiendas de electrónica estas navidades pasadas).

Pero hay otro tema importante y palpable:  el niñato hijo de adinerados de clase alta puede hacer lo que le da la gana.  Para eso tiene dinero.

Por cierto, que si el objetivo de Salinger era retratar el adolescente americano en los 50, tengo que decir que hay un tema importante que radiografía el sistema educativo español:  el fracaso estudiantil.  El informe Pisa deja España en un lugar lamentable, no se si el que nos corresponde.  Pero es probable que todo el mundo sepa de dónde vienen estos lodos.  Si la juventud actual está como está (no en formación académica, sino en educación, valores e intereses) ¿Cómo demonios vamos a salir de esta crisis mayúscula en que nos encontramos?

Quizá sea este el eterno problema de la Juventud, una falta de previsión de sus mayores, y el resultado un probable castigo que sufre una sociedad como la nuestra, incapaz de marcar un rumbo correcto.